Secundino

Claustro de principio de curso 26-27

17/09/2026
 Actualizado a 17/09/2026
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Aunque «parece increíble que en tan poco tiempo todo haya cambiado tanto», hay cosas que no pueden cambiar demasiado, como ocurre con el claustro de principio de curso. Mis compañeros, que siguen en el campo de batalla, me dicen que «estoy fuera de bolos» (como dicen los asturianos) y sin conexión con la realidad de lo que sucede en un instituto. Ellos me comentan que pertenecemos a profesiones distintas, ellos han dejado de ser profesores para pasar a mediadores de problemas familiares, psicólogos improvisados o gestores administrativos. La enseñanza secundaria española ha experimentado una transformación radical en la última década. Pero si hay algo que no puede cambiar demasiado, esto es el «claustro de inicio de curso».

En un centro escolar se convocan y se celebran a lo largo del curso muchas reuniones de profesores, alumnos y padres: Consejo Escolar, Comisión de Coordinación Pedagógica, tutores, delegados, Asociación de Padres, etc. Pero la reunión estelar y primordial es el Claustro de Profesores, un órgano propio de participación del profesorado en el control y gestión del centro. Su principal responsabilidad es planificar, coordinar y decidir sobre «aspectos docentes» del centro y a esto se dedica la mayor parte del tiempo de las sesiones. Pero todos los profesores sabemos que el claustro es algo más. La vida del Instituto es analizada en las sesiones de claustro, como mínimo cuatro al año, una al inicio del curso y una cada trimestre. El Claustro, presidido por el Director, está integrado por la totalidad de los profesores que presten servicios en el centro. En mi vida profesional he presidido y he firmado más de cien actas de claustros de profesores. He conocido de todo.  Claustros breves y cortos, de media hora, y largos y prolongados de hasta cuatro horas. La media, como los partidos de fútbol, noventa minutos.  Los hemos tenido aburridos, tediosos y pesados, pero también animados, interesantes y divertidos. Algunos fueron problemáticos, polémicos y tensos pero la mayoría me parecieron distendidos, agradables y hasta simpáticos. 

Por estas fechas, en los primeros días de septiembre, se celebra el claustro más importante del año. La mayoría de los profesores de Castilla y León lo han pasado recientemente. Allí se marcaron las pautas para el nuevo curso, se fijaron las fechas de actividades y, principalmente, se repartió «el pastel» con todas las asignaturas y grupos y se pactaron los criterios del horario. Es fundamental este claustro para la buena marcha del nuevo curso. En esta reunión se aprueban los planes y proyectos de mejora para el nuevo curso y se asignan los recursos para llevarlos a cabo. Se distribuye algo tan importante como las tutorías. Pero principalmente se aprueban los criterios para la aprobación de horarios. En mi opinión el patrón o la pauta que deben seguir los horarios es «la máxima igualdad posible». 

El último punto del orden del día, ya en los departamentos, es el reparto de asignaturas, los cursos, las recuperaciones, tutorías, refuerzos, etc. El jefe de seminario debe luchar por la igualdad y el equilibrio en el reparto porque, de no ser así, será muy difícil la convivencia en el departamento a lo largo del curso. En algunos casos la falta de acuerdo lleva irremediablemente a una «rueda» establecida en la normativa que lo único que suele conseguir es perjudicar a todos. Yo tengo un recuerdo maravilloso del centenar de claustros que presidí, y doy las gracias a «todos» los compañeros profesores que han contribuido a tan grata sensación. 
 

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