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Cincuenta años con Franco

18/11/2025
 Actualizado a 18/11/2025
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Ha pasado ya medio siglo desde el  veinte de noviembre de 2025 en que Carlos Arias Navarro nos dijo: «Españoles, Franco ha muerto». Pero a veces da la impresión de que no ha muerto de verdad, pues muchos políticos, fundamentalmente de izquierda, no paran de hablar de él a todas horas, como si le tuvieran miedo, como si, al igual que el Cid campeador, siguiera venciendo batallas después de muerto. Tienen una obsesión que no les deja dormir y como nuevos dictadores no paran de legislar para tratar de borrar, por ley, todo aquello que sobre él aun pueda permanecer en  nuestra memoria. Siendo la memoria una facultad de nuestro espíritu no entendemos por qué no se respeta nuestra libertad para recordar, pensar y opinar como mejor nos parezca.

Aunque uno aún no había nacido, la más auténtica memoria histórica nos dice que Franco era un joven general republicano que se puso al frente de la defensa de la República, ante el golpe de estado de Asturias en 1934. Desgraciadamente, la República traicionó la ilusión de quienes la acogieron con entusiasmo, degenerando en la legitimación de una serie de atropellos, como la cruenta persecución religiosa, con más de seis mil sacerdotes y religiosos asesinados y la quema de miles de templos y conventos. La situación era tan insostenible que provocó otro golpe de estado, de distinto signo que el de Asturias, y que no fue iniciado precisamente por Franco. Tristemente derivó en una guerra civil y en una dictadura militar, cometiéndose gravísimas atrocidades por ambas partes. 

Desde el punto de vista económico, tras algunos años de penuria en la postguerra, se produjo el llamado milagro económico español, no sin esfuerzo y sacrificio por parte de todos. No vamos a canonizar las cosas negativas del franquismo, pero tampoco a olvidar las positivas. A diferencia de las dictaduras eternas, como las de Cuba o Venezuela, entre otras muchas, en las que no es posible una transición a la democracia, Franco lo dejó todo preparado para que se implantara la democracia, nombrando como sucesor a alguien con capacidad para hacerlo, sin violencia de ningún tipo y desde la legalidad. Franco sabía de sobra que Juan Carlos no iba a ser un monarca absoluto. Las Cortes franquistas aprobaron el paso a la democracia para que ahora los enemigos de España, y también los de Franco, puedan gobernar. La transición española ha sido un verdadero ejemplo a nivel mundial, modelo de reconciliación. No queremos más guerra civilismo ni las nuevas dictaduras.
 

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