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Choriceo y dejación de la ELA

29/06/2025
 Actualizado a 29/06/2025
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España se debate (es una manera de expresarlo) en no se sabe cuántos frentes. Ahora, el que más escandaliza a la opinión pública es el de la corrupción, esa misma que el PSOE, con Sánchez a la cabeza, llegaba para combatir hace siete años y, a lo que se ve, ha venido alentando con dos arietes de categoría (Ábalos y Cerdán) y un subalterno (Koldo) con galones y menesterosidad a sus espaldas. Que holgadas son de tanto partir troncos y amenazar a alcaldes. Recuérdese el tiempo reciente en el que pretendió intimidar al regidor de León (“aún me quedan tres años para joderte”, le dijo), mientras el ariete Ábalos, su valedor y compinche, no se daba por enterado. El otro ariete, el de Madrid, Cerdán, el de la máxima confianza del ‘amo’ de La Moncloa, tampoco. Actuaba de consentidor.   

Cuando saltó de manera oficial –oficiosa ya lo era- la desvergüenza de la mangancia y las chicas alegres, el Gobierno se echó las manos a la cabeza. A Sánchez sólo le faltó llorar. Y a los ministros rasgarse la camisa. Las ministras sabrán qué, pero no viene al caso imaginarlo. Total, que, primero, entre el choriceo ilimitado, después lo de la OTAN y la chulería endiosada de Sánchez con lo del 2.1, y, a continuación, el asunto de la amnistía a los catalanes malos (malos por ir en contra de la Ley), el país es una cloaca en la que chapotean más de los debidos. Muchos más. Ya se irá aclarando el número.

Y en medio de ello -y entre otros problemas de calado en una España de trapisondistas- los enfermos de ELA. Los hombres y mujeres a quienes este Gobierno de pan y sardina no les hacen ni puñetero caso. Y ahí están, dejados de la mano de dios y de un futuro incierto, porque sus familias, en la mayoría de los supuestos (y eso está acreditado), no dan más de sí. Ni física, ni económicamente, pese que se batan día a día, dejándose las tripas, contra la desesperanza. Se cae el alma a los pies al ver tanta insolidaridad y dejación por parte de un Gobierno progresista (?), que no termina de aportar unas cantidades imprescindibles, frente al continuo derroche de miles de millones en acciones y subvenciones estériles. Que se lo expliquen a los enfermos y a sus allegados. Pero no lo harán. Les faltan redaños y además saldrían apaleados. 

¿Por qué Moncloa no se aplica aquello de a grandes males, grandes remedios? ¿Por qué? Porque la ELA, una dolencia devastadora y endemoniada, merece el mayor de los esfuerzos. La máxima consideración y respeto. Sin embargo, es más importante captar siete votos para seguir en el machito y mandar (gobernar es otra cosa), pese a que el coste suponga un ojo de la cara, la cornea del otro y un riñón. Eso de entrada. Que de salida ya se verá. Es la triste realidad por la que atraviesan los afectados y sus deudos por parte de la que dicen ser la cuarta economía de Europa. Da mucho asco.     
 

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