Soy colchonero de toda la vida. El ADN colchonero es otra forma de entender la vida, saber caer y levantarse. Ser del Atlético de Madrid es más que un simple sentimiento. Es una experiencia que va más allá de los resultados deportivos. Ser del Atleti es saber que tenemos un corazón capaz de encajar golpes como el de cabeza de Sergio Ramos en el minuto 93 de la final de la Champions. Ser del Atleti es una bendita locura de creer, nunca dejar de creer, sin rendirse jamás y, como en el viaje a Ulises a Ítaca, es disfrutar del camino y no del final. Porque ser del Atleti es el privilegio de unos pocos afortunados y va más allá de animar a un equipo. Algo que muchos no son capaces de entender. Los colchoneros vivimos momentos difíciles por culpa de su entrenador. El día 29 de mayo, al finalizar la liga 2024-25, yo publicaba un artículo con el título: “Cholo, si realmente amas al Atleti, vete”. Lo justificaba así. Simeone llegó al Atleti en enero de 2012. Cogió un equipo hundido y en sus primeros años tuvo muchos éxitos. Él ha afianzado al club rojiblanco como un equipo de Champions. Lleva 14 años en el Atlético, toda una gesta. Según L’Equipe, ha sido el entrenador mejor pagado del mundo. En el último lustro la afición, que le adoraba, se está convenciendo de que tiene que irse ya. No podemos seguir pagándole como el mejor entrenador del mundo y sentir cada semana la impresión de que cualquier entrenador rival supera el planteamiento de Cholo. El equipo contrario parece el campeón del mundo porque le concedemos la posesión de la pelota y nos echamos para atrás cuando conseguimos un gol. La opinión era unánime: «No jugamos a nada», «siempre a la defensiva», “la culpa es del Cholo y tiene que irse». Vamos a soñar para el 25-26 con la plantilla que tenemos ya, más algunos retoques y un entrenador, tipo Arteta, que nos devuelva la ilusión y la alegría al Metropolitano.
Durante el verano era el momento de su salida airosa del club. Estamos hartos de sus “amarretegui” y “esperar atrás”. Pero no nos dio ni una sola esperanza a los que le pedíamos que se fuera. Lo entiendo porque está anclado y demasiado bien pagado por el club. Tampoco la presidencia del club escuchó los deseos de la afición, a pesar del ridículo que hicimos en el Mundial de Clubes de la FIFA 2025, donde fuimos los primeros que “vinimos para casa”.
Pasamos página, Cholo. Soñamos con la temporada 25-26. Este año el club ha hecho un gran esfuerzo para fichar nueve excelentes refuerzos a la plantilla. Un equipo A, muy difícil de superar, con Oblak en la portería. Llorente, Le Norman, Giménez, Hancho y Ruggieri en defensa. Baena, Cardoso y Barrios en la media. Y arriba Almada y Julián. Un equipo B también excelente, con Musso de portero. Pubil, Molina, Lenglet y Galán en la defensa. Giuliano, Gallagher y Koke en la media. Y Griezmann, Sørloth y Raspadori en la delantera. Esta plantilla “promete”. Cholo, con esta piña de figuras esperamos no oírte ninguna queja a lo largo de la temporada. Son los mejores del mundo. Esta “máquina” necesita un piloto a su altura. Citando al Cid: «¡Dios, qué buen equipo si “oviesse” buen entrenador!». Los colchoneros ya íbamos sobrados presumiendo de haber invertido 181 millones, más que el Barcelona y el real Madrid. Nos creíamos favoritos para conseguir el título de liga, pero el Superordenador de la Inteligencia Artificial nos bajó los humos al ofrecernos solo un 11,7% de levantar el título. La IA otorga al Barcelona el 46,5% y al Real Madrid el 32,1%. La IA se dio cuenta de que con este entrenador es muy difícil que consigamos muchos éxitos. Y llegó el primer partido de liga contra el Espanyol. Había la máxima expectación para ver cómo funcionaba la nueva máquina del Atlético. ¡Qué desastre! Volvimos a ver “más de lo mismo”. El Atlético perdió 2 - 1 en Cornellá. La derrota confirma que hemos cambiado el equipo, pero todo sigue igual con este entrenador. Volvimos a ver la repetición de dinámicas ya conocidas en el equipo de Cholo. Es la misma película que hemos soportado demasiadas veces: un primer tiempo esperanzador, con fases de buen juego y un gol mágico que parecía dar la seguridad. Equipo a la defensiva, dejando el balón al contrario que, con hambre y ganas de juego acabó dando la vuelta al marcador.
Volvimos a ver al Simeone que se echa atrás esperando que el contrario no sea capaz de marcar, pero sin ninguna ambición ofensiva. Para colmo de males hizo cinco cambios que destruyeron al equipo. Cada cambio que realizaba el equipo iba peor. Nunca había encontrado tanta unanimidad en la prensa deportiva, para poner en la picota al entrenador, como único culpable de la derrota de su equipo.
Es el primer partido y todavía hay margen para corregir errores, pero el cambio debe ser total. Si el equipo no recupera la intensidad, la disciplina y la garra, corre el riesgo de quedar descolgado pronto de la pelea por los títulos. Cholo, esta será tu última oportunidad, porque has agotado todos los comodines.
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