Iba a empezar el cuento con un chiste de los míos, de esos que no hacen gracia a casi nadie, cosa que no comprendo, porque están llenos de gracejo humorístico, estilo Gila, y deberían gustar a todo el mundo. Pero, ya se sabe, no se hizo la miel para la boca del asno y «volar sin ales ye imposible». Digo que pensaba comenzar con un chiste porque el panorama a nivel global (¡maldita palabra!), europeo, nacional o local no invita a ser optimista, ni mucho menos.
En Vegas, que es lo que de verdad a uno le importa, estamos de capa caída porque se nos ha ido un amigo al otro barrio, sin esperarlo, casi a traición, de mala manera...; es, Roberto, otro más de los han abandonado sin pedir permiso..., y es una lástima. En los años de hierro, los que van desde después de la guerra civil hasta los años sesenta, morirse a los 55 era normal, casi la norma, pero ahora es algo que te deja frío por lo inesperado y por eso duele, como la mordedura de un lobo, como una pesadilla llena de fantasmas y de quimeras horripilantes.
Además, en el pueblo, estamos un poco acojonados porque la tertulia de la mañana está llena de rumores (seguro que malintencionados), sobre las elecciones municipales que se celebrarán el año que viene. Se dice que se presentarán al evento ¡seis candidaturas!, una cosa de locos. Se trata de que el actual alcalde, Manolo, tiene ya ochenta y pico de tacos y todo el mundo piensa que no se presentará a la reelección. A partir de ahí, la hecatombe. Lo malo no es que se presenten seis partidos..., lo malo es que se empieza a rumorear quienes serán los cabezas de lista y, entonces, sí que se produce el desbarajuste. Los que quieren ser Califas en lugar del Califa, por los diretes, son «lo mejor de cada casa». Nada extraño, porque a nivel provincial, autonómico y nacional sucede lo mismo. Lo raro es que esto ocurra en un municipio de mil doscientos habitantes, donde, por pura lógica, el pueblo podría autogobernarse mediante asambleas (en leonés, concejos), y nadie notaría la diferencia.
Si esto pasa en Vegas, no quiero ni pensar lo que sucede en León, en Ponferrada, en Astorga o en Villafranca del Bierzo: las dagas, los puñales, las navajas, deben de estar afiladísimas, prestas a dar una estocada al rival, al adversario, al enemigo..., muchas veces dentro del mismo partido. El ansia de figurar, de pillar cacho a cualquier precio, nubla el cerebro de los contendientes hasta llegar a rozar el ridículo, como, repito, sucede en todos los niveles de la política. Luego hay cosas que uno no llega a comprender a pesar de haber leído decenas de tratados de ciencia política. Que Vox tenga un solo concejal, un solo diputado, es una anomalía de las de órdago a la grande. ¿Qué quiere esta gente?, ¿que busca conseguir?, ¿quieren, tal vez, qué la sociedad retroceda cien años, que los logros sociales se desvanezcan por arte de birli birloque, que España, un país ‘macedónico’ (no me estoy refiriendo al país de Macedonia, sino al plato que mezcla un montón de frutas para conseguir un postre espectacular), en su estructura social, sea más racista que los yanquis o que los alemanes en tiempos de Hitler? Porque parece que es lo que desean lograr a cualquier precio. Como parece, también, que quieran que los ricos sean más ricos y los pobres cada vez más pobres, que alguien sea más que otro por haber nacido en una cuna de oro y no en el pesebre de un establo de una cueva de Belén. Con lo que uno, en su inocencia, llega a la conclusión de que «están locos, estos romanos».
Que conste que los «otros», los del otro lado del espectro político, también están de lo suyo, pero, mira tú, lo disimulan bastantico mejor que estos majaderos, con lo que uno llega siempre a la misma conclusión: la democracia, tal como se entiende a estas alturas de la película, es un cuento, un timo como el de la estampita, y que lo mejor que podemos hacer es..., hacerlos el vacío, reírnos de todos y de todo lo que representan y dejarlos tirados en la papelera de la historia. Tal vez, también, podríamos crear algo nuevo, algo que ilusione a la gente de verdad, algo que nazca, por una vez, del pueblo y no de la oligarquía. Allá vosotros....
Salud y anarquía.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.