07/10/2026
 Actualizado a 07/10/2026
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En la generación de nuestros mayores de edad más avanzada, no escasean los centenarios, esos ancianos y ancianas que no solo han llegado a cumplir cien años, sino que, en algunos casos, también los sobrepasan.

Mi vecino Adolfo, oriundo de Santa María del Monte del Condado, sobre el que ya escribí en su momento, cuando llegó a los cien, es uno de los que sobrepasan la centena.

¿Qué tiene esa generación, que, aun habiendo vivido en la precariedad y en la escasez de recursos, habiendo tenido una alimentación, una sanidad y aun, también, una instrucción deficientes, siguen manteniendo la vida en edades tan avanzadas?

Se trata, sin duda, de una generación marcada, en general –siempre hay excepciones–, por la abnegación y el sacrificio. Y, acaso tales elementos (y algunos otros) sean los que han contribuido a su longevidad.

El pasado septiembre, tras haber detectado su existencia, en mi paso hacia las tierras de Gordón, a documentar la romería de la Virgen del Buen Suceso, en su ermita de Huergas de Gordón, junto al mismísimo Bernesga, me acerqué a Cuadros, una tarde soleada, para tratar de entrevistar a ‘Mundo’.

Lo logré, conversé con él, tras respetar su dilatada siesta. Y, a las seis de la tarde, en la cocina de su casa, conversé con el señor Osmundo Llamas Cañón, de ciento un años; un hombre enjuto y vivaz, con el que, en un tono elevado, para que me escuchara bien, mantuve una muy grata conversación, en la que me fue desgranando su memoria y sus conocimientos de la tradición.

Me enseñó, satisfecho y orgulloso, la placa con que lo distinguió el ayuntamiento de su pueblo al cumplir los cien años: «El Excmo. Ayuntamiento de / CUADROS / a / D. OSMUNDO LLAMAS CAÑÓN / por celebrar su Centenario de Nacimiento / 1925-2025 / Con todo el afecto y cariño de quienes hemos tenido / el gusto de su compañía a lo largo de estos años. / Cuadros, 20 de enero de 2025».

Conversando con él, nos fue contando diversas tradiciones orales que muy bien conocía, sobre todo dichos y refranes, que nos fue desgranando poco a poco, a través de un ritmo espaciado, para ir activando su memoria.

Por ejemplo, y ya que estábamos en tal mes, nos relató un dicho sobre septiembre, mes en el que estábamos. Dicho muy expresivo en torno a recogida de frutos y de exámenes de los alumnos que no aprobaron en junio las asignaturas y hubieron de pasarse el verano estudiando (algo ya no vigente en nuestro actual sistema educativo). Al tiempo, en tal dicho, aparecía, de modo muy expresivo, la polisemia del término ‘melones’, como fruto y como suspenso en alguna determinada materia o asignatura escolar, así como alumno que no fue capaz de aprobar en junio.

Nos transmitía así el señor ‘Mundo’, de modo marcado y rotundo, tal dicho que conocía desde siempre, según nos indicó: «Septiembre, mes de melones/ y final de vacaciones;/ se presenta al tribunal/ el melón que lo hizo mal».

Y dejamos a ‘Mundo’ en su cocina, con la mujer sudamericana que lo atendía (la mañana que fuimos a la romería del Buen Suceso, estaba su hijo con él, pero el anciano aún no se había levantado), pendiente siempre de todo y muy discreta.

Y regresamos a casa recordando a personas centenarias de esa generación sufrida y esforzada que, en nuestro país, vivió tiempos difíciles, pese a haber llegado en su vejez a una España ya más próspera y con más recursos, de los que, afortunadamente, se han podido beneficiar.

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