Imagen Juan María García Campal

¿Catalunya, triomfant?

23/09/2015
 Actualizado a 14/09/2019
Guardar
¡¡Ole! Al menos el título ha conseguido que aun con cara, cuando menos, interrogativa –¿pero de qué va éste?– haya comenzado a leerme. Lo sé, no es fácil y menos aún si de cuestión tan patriótica como la española-catalana se trata. No soy perfecto y, aún menos, fácil en todo. Por ello confieso ya el truco y más cuando acabaré con el título apetecido. Verdad es que, al igual que a otros les pasa con el hierro, yo sufro –es un decir– un claro déficit de patriotismo; eso que tan bien definió Ambrose Bierce como «basura combustible dispuesta a arder para iluminar el nombre de cualquier ambicioso»; que no me cuento entre los patriotas –los que consideran superiores los intereses de la parte a los intereses del todo. Juguetes de políticos e instrumento de conquistadores», según el mismo autor– de uno u otro territorio –objetos nunca sujetos de derechos– que andan a la greña con antiguallas tales como un nuevo Estado –incompleto– y una nueva frontera. Y digo una y nueva frontera porque ¿la que mantendrán con Francia e impide la plena Catalunya al mantenerse francesa la que dicen Catalunya Nord, esa no se toca, verdad? Claro, a Mas y demás independentistas en Francia les hacen «caso omiso al pie de la letra» que diría mi amigo Paco Flecha, y, se sabe, cuando uno no quiere, dos no riñen. Pero en esta España suya, tan iguales los patriotas todos, persuadidos todos del flamenco de Camarón, no cesan en su tedioso cante «me gusta reñir contigo, porque aluego hago las paces». Y éste es el meollo de la cuestión para mí: que de estas alegrías –irresponsabilidades– nosotros pagamos los finos y unos y otros se llenan las palmas, mareando los problemas reales de la gente con fogosos amores patrios.

Me duele, y por ello párrafo aparte, la gran responsabilidad que en el auge de todos los nacionalismos que en España son ha tenido y tiene cierta izquierda que deseosa de las mieles del poder, a cualquier precio, olvidó el utópico anhelo: «la tierra será el paraíso patria de la humanidad», pasándose con armas y bagajes a la cosa del terruño como que, así, éste fuese a ser –¡hala, otro olvido!– para el que lo trabaja.

Que en un mundo global, en el que hasta el capital se ha internacionalizado tal quiso en algún momento el proletariado (paradojas de la historia), se zarandenlas patrias no es más que humo de recortes y corruptelas. Quizás «Catalunya, triomfant» pero eso significará que muchos catalanes currelantes se han olvidado de lo esencial: ¡es la lucha de clases, estúpidos!
Lo más leído