Por baldrogas que sean nunca desprecien la posibilidad de hablar de acémilas, bellacos y besugos.
Si de Sidoro, el del Bar Casa Isidoro, quieren consejo, él siempre manejó con maestría una palabra que, además, no ofende:insensato, que tiene la variante de insensívoro, que es un insensato que come de todo.
Pero lo que más le gusta es recordar la anécdota de la paisana mal encarada que cada vez que veía una más guapa que ella le gritaba: "Asquerosa, que te dejó el marido por asquerosa".
A mayores tenemos lameplatos, que vale para los que todo les vale para el convento, que va en el lote con el lechuguino, que no come lechuga pero mete para el cesto como que no quiere la cosa.
Legañoso tiene adeptos, a mindundi no le faltan, novillo se lo llaman a cualquiera que haga ademán de envestir.
Y sirven para casi todo pollopera, tuercebotas, bandarra, turullero, matasiete, pichabrava, membrillo, pelagatos, mesiapraos y saltimbanqui.
Y si no ganas, no me jodas, que la culpa es tuya, que no lo sabes ni decir.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.