«Ya queda menos», le predicaba mientras volvíamos o íbamos y el frío o la lluvia atenazaban. Unas veces reaccionaba absorto, otras repetía las palabras, otras recitaba los exámenes o confesaba cualquier canallada. «Venga que ya estamos en verano», le espeto ahora porque a cualquiera con estudios mediante se le ilumina la cara al escuchar esa palabra fetiche. Y al que llaman niño, que la realidad define como terremoto facundo, corre cuesta arriba porque por fin llega su momento. Y el de las que pelean por qué se siente, claro. El calor es de verano, los grillos suenan, los pueblos comienzan a brotar, los cielos van siendo azules, las camisetas de fútbol, las aguas o ventiladores vuelven a ser refugio, últimos parciales, trabajos y exámenes para los que sufrían (y vivían enfadados) cada semana, los de selectividad ya están en selectividad, a los de la universidad aún les queda pasar por el gulag… Es decir, junio, es decir, solo cabe contar, porque ya os queda poco.
Entro en redes a chapotear y ahí están los cuatro titulares sobre la última demanda de empleo de Iván Redondo a Pedro. Pongo la radio y escucho el tinte de Iván Redondo. Enciendo la tele y veo a Iván Redondo, cambio de canal y está Iván Redondo, pongo Expediente X y siguen sonando las auto-preguntas de Iván Redondo, cocino y los huevos a la plancha hacen la forma de Iván Redondo, bajo a cortar el césped y la maquina suena como la voz de Iván Redondo, la apago y las gallinas cacarean con el soniquete argumentativo de Iván Redondo, bajo a hacer la compra y en la toalla de la selección española todos los jugadores son Iván Redondo, voy a pagar y la cajera es Iván Redondo que se despide con un «Yolanda será la primera presidenta de España», me pongo una película y está protagonizada por Iván Redondo, duermo aterrorizado porque en el despertador volverá a sonar Iván Redondo.
En este casi verano todos padecemos, pero unos lo han de hacer con ilusión porque están a días de quemar todo el papeleo estudiantil. Otros tenemos un proceso de curación de este mal y a ver si no salimos de fiesta con Iván Redondo. ¡Ayuda!