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Carta abierta a Luca de Meo

29/10/2017
 Actualizado a 19/09/2019
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Estimado presidente de Seat, disculpe primero mi atrevimiento por publicar esta carta, espero al menos que le resulte de utilidad. En un comunicado que al parecer usted ha remitido a su plantilla en Cataluña, trata de infundir un mensaje de tranquilidad a más de 14.000 empleados ante «el creciente clima de inestabilidad e incertidumbre». Aclara, además, que en el seno de su corporación «la estabilidad política, la seguridad jurídica y la permanencia en la Unión Europea son imprescindibles para mantener la confianza de clientes y accionistas». En otro párrafo matiza que «trasladar toda la producción en el futuro sería muy complicado». Pregunte en sus factorías de El Prat de Llobregat o Martorell y le dirán que la fractura social ya es un hecho. Haga lo mismo en Bruselas, que seguro le aconsejarán ir diseñando un plan B, por si acaso. La compañía que usted dirige es bastión de nuestra economía: el mayor fabricante de coches, principal inversor industrial y tercer exportador. Le pido que, antes de buscar posibles traslados, se fije unos minutos en este trozo del noroeste peninsular que es la provincia de León. Disponemos de autovías, aeropuerto y alta velocidad ferroviaria. Somos capaces de potenciar la movilidad limpia y sostenible, ya lo hacemos en la Ciudad de la Energía del Bierzo capturando y almacenando dióxido de carbono. Además, si usted quisiera avanzar en el concepto de coches autónomos, tenemos multitud de carreteras para hacer las pertinentes pruebas y al Instituto Nacional de Ciberseguridad para certificarlas. En nuestro Campus de Vegazana se imparten ingenierías del máximo nivel (Electrónica Industrial, Mecánica e Informática) y en nuestros centros de Formación Profesional interesantes grados medios (Electromecánica de Vehículos o Carrocería). Podríamos estrenar juntos el Palacio de Congresos y Exposiciones que nos diseñó Dominique Perrault y, llegado el caso, estaríamos en condiciones de exigir a nuestros representantes la posibilidad de aplicar ventajas fiscales si a cambio usted se trae aquí a esas 14.000 familias. Observe los trenes de vía estrecha que discurren hacia la cornisa cantábrica. ¿Se imagina moverlos con un motor eléctrico de Seat y que de paso conectaran un montón de pueblos con sus centros de producción? ¿Merece la pena vivir apretados en esos bloques de ladrillo que componen el cinturón industrial de Barcelona? Piense en esta propuesta, aquí serían felices y esa parte de salario emocional redundaría en la cuenta de resultados. ¿Recuerda el nombre de su modelo más vendido? Pues eso.
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