En cuestiones deportivas, suelo ser optimista en situaciones complicadas y pesimista cuando todo va sobre ruedas. Hace dos años, cuando todo el mundo daba a la Cultural por muerta, yo seguía pensando que el ‘playoff’ era posible y de hecho llegaste vivo hasta la última jornada. La campaña pasada, cuando algunos en marzo celebraban ya el ascenso, insistí en que quedaba muchísima tela por cortar y que nada estaba hecho, y a la postre te lo jugaste todo en una dramática última jornada y conseguiste subir por el golaveraje.
A mí me gusta pensar que es porque soy una persona ecuánime para analizar esas situaciones sin irme a los extremos, aunque hay quien considera que es simplemente por mis ganas de llevar la contraria... y quizá también sea un factor, sí.
El caso es que en el momento de mayor pesimismo entre la hinchada de la Cultural, en la peor racha de la temporada y tras un mercado de invierno que no ha traído el salto de calidad esperado, yo sigo creyendo que el equipo va a lograr el objetivo de la salvación y vengo cargado de razones.
Porque todo equipo que lucha por salvarse pasa por una dinámica tan mala como la que ahora los leoneses atraviesan, y sus ocho partidos sin ganar parecen el fin del mundo pero te fijas en los rivales directos y el Mirandés ha tenido dos ya de siete encuentros, elZaragoza tres de cuatro, la Real B una de siete y otra de seis, el Andorra una de diez y el Huesca una de cinco, y seguro que también ellos pensaron que era el fin del mundo en ese momento y para todos no lo será.
Porque tienes al jugador más desequilibrante arriba de toda la zona media baja como es Lucas Ribeiro, al que hemos visto cosas que sólo habíamos visto a Buendía en las últimas décadas en León. Porque la portería es una de las posiciones que más puntos puede dar y tú tienes ahí a un Édgar Badia que te va a marcar la diferencia. Porque por mucho que no se haya fichado nueve y es obvio que hacía falta (aunque casi más un mediocentro), coges a los equipos que pelean contigo y probablemente sólo haya un delantero que cambiaras por tu Rubén Sobrino. Porque hay jugadores que empiezan a recuperar el nivel que ya habían demostrado en León, y que hizo que hace sólo dos meses ganando hubieras dormido en ‘playoff’, y que ya habrán pasado ese pico de baja forma que siempre existe. Porque a mí me lleva vendiendo mi buen amigo Pablo Campos meses, cuando jornada tras jornada hemos sido perjudicados en cada decisión gris por los árbitros, que esto al final siempre se compensa, así que las cuentas me salen a un par de favores por encuentro de aquí a final de liga. O porque en un momento donde empezaba a haber división, es de primero de política que viene bien tener un enemigo común, y la realidad es que va a venir bien que el sábado, en una final contra elZaragoza, el foco de las críticas esté en los colegiados y en ningún caso en el equipo. Miren si hay motivos para creer, que es el rpimer día que la opinión se me queda corta...