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Cara y cruz en La Bañeza

09/01/2026
 Actualizado a 09/01/2026
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Está en el imaginario popular que la lotería suele traer fortuna en aquellas zonas afectadas por desgracias y en no pocas ocasiones esta superstición se cumple. Hace un par de semanas, en esta columna, celebrábamos la lluvia de millones que dejó ‘El Gordo’ en La Bañeza y cómo aquella fortuna podía servir para recomponer vidas y proyectos tras, posiblemente, la otra «gran noticia» del año para la comarca: el cierre de la azucarera de La Bañeza. Sin querer ser aguafiestas, quizá es ahora el mejor momento de hacer cuentas y mostrar qué supone para agricultores, trabajadores y comercio local dicho cierre.

Azucarera comunicó un ERE que afectaba a 251 empleados en el conjunto del grupo y la clausura de la planta de La Bañeza, que finalmente, tras el proceso de negociación, se situó en cifras de 194 trabajadores afectados. Más allá de la plantilla, los empleos indirectos (transporte, suministros, servicios y explotaciones agrarias) superan el millar en la comarca.

En lo agrícola, la Junta declaró unas 10.400 hectáreas de remolacha en León en la campaña 24/25 y la planta de La Bañeza molturó 687.210 toneladas en la última campaña, según la propia empresa. Con rendimientos actuales medios entre 64,6 t/ha en una campaña adversa y 98 t/ha en una campaña razonablemente buena, la producción provincial estimada va de entre 672.000 toneladas a algo más del millón de toneladas.

También es importante precisar que la mayoría de los agricultores remolacheros de nuestra provincia, están percibiendo precios efectivos sobre los 36 € por tonelada, lejos de los 60 € de hace años. Ahora, con el cierre de la planta de Azucarera en La Bañeza y la consiguiente falta de molturación local, obligan a enviar la remolacha a plantas más lejanas como la de Toro, añadiendo un importante coste logístico. Tomando un coste por kilómetro por camión cargado cercano a 1,50 €/km y una capacidad máxima de unas 30 toneladas, el trayecto cargado implica unos 5,8 € por tonelada e, incorporando retornos vacíos y otros recargos, el sobrecoste por tonelada puede subir hasta los 11 € por tonelada. Un cultivo inviable.

Aplicado al volumen provincial, ese sobrecoste erosiona la renta agraria en millones de euros anuales llegando a una pérdida agregada por logística de entre 6 y 11 millones de euros al año. Si además la superficie se redujera el 40 % estimado, se perderían unas 4.160 hectáreas y más de 400.000 toneladas, que representan más de 14 millones de ingresos agrícolas en duda.

Todo esto, lotería aparte, significa menos renta disponible, caída de la demanda en comercios locales, riesgo de aceleración de la despoblación y pérdida de actividad para transportistas y talleres. La euforia de la lotería ha sido un respiro, no una política industrial, y la lluvia de millones no puede relajar la búsqueda de alternativas industriales para la comarca, ni la demanda a la multinacional para que facilite la transición a otras empresas que inviertan de nuevo en la unidad productiva. 

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