Y ya no quiere más disgustos con este asunto, que bastante pena tiene en el alma con no haberla acabado a tiempo. «Pensar que si la llego a acabar en vida del Tío Caquichu me firmaba él el diploma del título y ahora con lo de la inmersión étnica me lo quiere firmar el Rey. Me muero de la pena».
La que no gana para sustos es su madre, cada vez que Vitor necesita créditos para avanzar en la carrera le prepara alguna, menos mal que después le compensa con el buen humor que le pone. No hace mucho le llegó una carta de que se presentara en el Juzgado de Paz y para allá que fue. Su madre se quedó en el bar esperando y nada más que entró preguntó.
- ¿Qué pasó Vitor?
- Nada, todo perfecto. Vino una de León y me dijo que no parar cuando me hace señas la guardia civil, aunque entiende mis razones, son 6 meses de cárcel o cuatro mil euros.
- ¿Y ahora?
- Pues nada, les dejé el número de cuenta y que me ingresen los 4.000 euros, mucho mejor así, ¿dónde vas a parar?
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