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Cantos de sirena

28/02/2026
 Actualizado a 28/02/2026
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Nos toca. Castilla y León ya está en campaña. En realidad, España entera lo está constantemente, tenemos unos políticos que solo piensan en escaños, la ciudadanía es un mero instrumento al que intentan manipular y embrujar una y otra vez para seguir aferrados a sus sillones a cualquier precio. Por eso prometen, proponen, sueñan a todo color y en voz alta. Estos días y próximamente en sus pantallas hasta que se convoquen las generales escucharemos de todo, malo y bueno, dardo y caricia. Bonobuses, matrículas gratuitas para la universidad, gafas gratis, viviendas dignas que nunca llegan, subvenciones, bajadas de impuestos, ayudas a la crianza de un país que empieza a morirse de viejo. La mayoría de esas ideas son lanzadas como globos al espacio y acogidas con ilusión infantil por los más crédulos y fieles o con desconfianza y escepticismo por quienes no terminamos de sentirnos representados por ninguno de los actuales partidos. 

Deberían firmar un contrato. Lo prometido en campaña es deuda y si no lo llevan a cabo en el devenir de la legislatura se acabó, a las urnas, que venga otro y cumpla. 

La verdad es que, por más que me gustase poder transmitirles esperanza e ilusión, no la tengo, así que no puedo contagiársela. Ojalá confiase en alguna sigla para poder decirles: «votemos esto, es nuestra salvación», pero no puedo pronunciar esas palabras mágicas. Para empezar, ni siquiera los líderes que se presentan me parecen los adecuados. Creo que el PSOE estaría mucho mejor bajo el mando de García Page, el PP con Cayetana Álvarez de Toledo, Vox con Espinosa de los Monteros y la izquierda sumable haría bien en unirse con Gabriel Rufián a la cabeza, ese independentista que se ha convertido en un orador con bastante tirón electoral en toda España, aunque él la idea de España no la vea. 

El mejor eslogan: «De momento, paciencia». Nunca llovió que no escapara, estos mediocres, también pasarán.

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