Certificado el descenso y mitigados los lloros, tenemos algunas preguntas. La experiencia de una docena de años pelando frío en campos de hielo y barro, cada domingo, con otros padres igual de sufridores, me autoriza a la reflexión y a repetir esa `boutade´, que a la vez es un dato: estadísticamente es casi más fácil que un leonés llegue a presidir el Gobierno que a jugar en el primer equipo de la ciudad. Fútbol base: tantas categorías, tantos chavales ilusionados, pateando en tantos de campos de la provincia… ¿y ninguno llega a nada? ¿acaso tenemos el gen futbolístico disminuido? ¿o muy débil el espíritu del esfuerzo y la superación? Del rastreo por los equipos de la Liga resulta que los jugadores de aquí se cuentan con una mano. Sólo nombres, no digamos estrellas. En la Cultural de esta temporada había uno, un único paisano, aunque destacado porque era el que le echaba c… corazón y sentía los colores, hasta el punto de que, quién sabe, con cuatro Rodris a lo mejor se hubiera salvado la categoría. De ese modo, igual lo que pierdes en calidad lo compensas con intensidad y sales ganando; no todo es dinero. Sin embargo, la entidad -los dirigentes reconocen errores en los fichajes, de verano y de invierno, pero no se van- apostó por mercenarios y… catarí que te vi. Sabes que un tipo con un 9 a la espalda es delantero centro; si cobra cuatrocientos mil bolos y mete un chicharro, ¿a cuánto nos sale ese gol? Es fácil dividir cualquier cantidad entre uno, aunque seas de letras.
De lo que nunca se ha preocupado el club ni un poco es de potenciar a jugadores de la tierra. Lo de la (no) cantera viene de lejos. En esos años cerca pudimos comprobar cómo chavales con buenas trazas y fundamentos futbolísticos, que habían ido creciendo en todas las categorías, habían hecho grupo –importante- y se cuidaban físicamente, al acabar su etapa de juveniles eran invitados a salir, sin la oportunidad de probar ni en el filial. Algunos tuvimos la suerte de no aspirar a Aspire, de no haber creído nunca que habíamos amamantado un crack. Había además cierta fijación en buscar más bien `boxeadores´, jugadores grandotes, la Cultu en aquel tiempo hubiera descartado a Messi. Eso sí, a los padres nos asignaron un psicólogo que nos daba la turra una vez al mes sobre nuestro comportamiento, cuando los dirigentes lo necesitaban más (no es cierto que las mamis fuesen con pamela a ver al niño; maldad de Tomasín).
La cantera. Hace años que nadie se ocupa y preocupa de esa parcela con rigor, con profesionalidad, nadie la mima ni ojea en otros equipos locales para descubrir y captar, formar y proyectar chavales. Por eso no salen jugadores de aquí, no hay más misterio. Y sin la cantera del Barça no habría ahora esa Selección favorita. «Ahora se hacen robots, no jugadores. Se está privando de la libertad en las canteras. Ya no hay jugadores creativos. Por eso nos gustan tanto Lamine o Vinicius. Hay que dejarles jugar por amor al fútbol» (As, 28/5/26: Guti, jugador con ascendencia leonesa, por cierto).