Tradicionalmente –y la provincia de León cuenta con excelentes ejemplos de lo que decimos–, han sido los clérigos cultos, residentes a lo largo de su vida en los pueblos, como párrocos, quienes han realizado monografías locales o comarcales, muy valiosas para comprender las culturas campesinas, vivas en nuestros pueblos a lo largo de siglos.
Hoy, vamos a traer una de tales monografías a colación; en concreto, una monografía no tanto de tipo local, sino comarcal. Es obra del presbítero Teófilo García Fernández y lleva por largo título el de ‘Historia de la villa de Valencia de Don Juan (León) (antigua Coyanza) y bosquejo geográfico e histórico del partido judicial de Valencia de Don Juan; sus tradiciones, usos y costumbres’.
Lleva un prólogo de Vicente Serrano Puente (catedrático del Instituto Nacional de León y correspondiente de la Real Academia de la Historia y de la Real Sociedad Geográfica), así como un epílogo de Antolín Gutiérrez Cuñado (canónigo de Coria y correspondiente de la Real Academia de la Lengua).
El libro fue publicado en Valladolid en 1948 (por Gráficas Castilla).
Aparte de toda la parte histórica, relativa a la historia comarcal de ese partido judicial de León, que abarca, en parte, la comarca de Los Oteros y, en otra parte, la vega del Esla, tiene un especial interés todo lo relativo a los municipios de dicho partido judicial y a los datos que sobre ellos nos proporciona, especialmente los de tipo etnográfico, que no son pocos.
Así, el autor va detallando en su análisis y estudio los municipios de los términos de ‘El Valle’, de ‘Los Oteros del Rey’, de ‘la Ribera del Esla’, así como de otros –que reúne en un mismo capítulo– como son Villafer, Villahornate, Castrofuerte, Fresno de la Vega, Cabreros del Río, Campo de Villavidel y Villanueva de las Manzanas.
De todos ellos, nos da noticias siempre sobre sus tradiciones, usos y costumbres.
Tiene un gran interés, por ejemplo, cómo el autor detecta, en varios de estos pueblos, la pervivencia de seguir manteniendo tierras comunales, como herencia del antiguo pueblo prerromano de los vacceos, algo que ya atestiguaba el historiador griego Diodoro Sículo (siglo I a. C.), en su obra ‘Biblioteca Histórica’.
¿Qué pueblos son estos, en los que hay una pervivencia de tierras de propiedad comunal? Castilfalé es uno de ellos. Y nos dice el autor sobre este fenómeno: «Se da en este Municipio un caso curioso de supervivencia del antiguo ‘comunismo agrario’, que existió entre los Vacceos, con anterioridad a la conquista romana de este territorio. El vecindario es dueño y explotador de las tierras comunales, que periódicamente se dividen entre los vecinos, sorteando las parcelas».
Pero también ocurre el fenómeno indicado de colectivismo agrario, de origen vacceo, en otras localidades de la zona, como, por ejemplo, en Villafer o Valdemora.
De entre las tradiciones que el autor recoge, que son no pocas, nos vamos a quedar con un ejemplo: el de la romería a la Virgen del Otero (conocida popularmente como ‘Virgen de los Pastores’) que el 3 de mayo, fiesta de la Invención de la Cruz, tiene lugar en Valderas, en torno a dicha ermita, en pleno campo y en término de la indicada villa, con un componente religioso, como ocurre siempre, y otro profano. El segundo día de tal romería es conocido como ‘día de Santa Crucita’, siguiendo la costumbre leonesa de que el día de la ‘torna-fiesta’ se nombra siempre en diminutivo.
En estos libros, minuciosos, atentos, conocedores, sabios, se puede escuchar la canción de la tierra, esa melodía de nuestras gentes, ensimismadas a lo largo de siglos, en su intrahistoria. De ahí que sean libros tan gratos.