No podemos evitar que haya temporadas de lluvias, en exceso como la actual, y que estas causen daños e inconvenientes a diferentes sectores productivos, como es el agrario. Siempre ha sido así, y así seguirá siendo, y seguramente que con mayor frecuencia y virulencia, porque no negamos el cambio climático y sus efectos. Pero lo que no aceptamos es la escalada de las administraciones públicas, y en particular de las Confederaciones Hidrográficas, dependientes del Ministerio para la Transición Ecológica, para desentenderse de cualquier tipo de actuación en los cauces de ríos, regatos, arroyos y regueros, hasta verlos totalmente obstruidos por arrastres, masa arbórea, malas hierbas y todo tipo de maleza. El agua tiene obstruido su curso natural y a cuatro gotas que caen se esparraman rápidamente por nuestras fincas, por nuestros sembrados, y nos arruinan las cosechas. Nos arruinan las cosechas y nos arrastran la tierra fértil causando daños estructurales en las mismas, y también en los caminos rurales, tan necesarios que son.
Esta política de no tocar nada y que la naturaleza actúe es la misma que se aplicó durante décadas respecto a la invasión de los terrenos periurbanos de los pueblos por parte del matorral y monte bajo, hasta que el pasado verano llegaron los incendios forestales y las cabezas pensantes se dieron cuenta que ardían los pueblos, que se quemaban las casas, y que había que evacuar a miles de vecinos a los pabellones deportivos de las cabeceras de comarca. Con esto va a pasar igual. No se limpiarán los ríos hasta que no haya desgracias, porque lo de las tierras agrícolas, lo de los campos de trigo, no le importa a ninguno de los que deciden.
Y no es que nos quejemos de la dejación de funciones de la Confederación Hidrográfica del Duero o de otros organismos públicos, que sí, nos quejamos también de que estos organismos no hagan ni dejen hacer, es decir, que no nos dejen a nosotros, a los agricultores o propietarios, a los ayuntamientos o a las juntas vecinales, limpiar los cauces que ellos tiene abandonados.