Javier Fernandez

Cambios encallados

07/01/2026
 Actualizado a 07/01/2026
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Los comienzos de un año nuevo suelen estar cortados por el mismo patrón: inscripciones en el gimnasio que dejarás dentro de dos semanas, dietas milagro que empiezan el lunes y terminan el jueves, cursos online comprados en oferta que jamás pasarán del primer vídeo, libros de autoayuda que miran desde la mesilla sin ser abiertos y aplicaciones de productividad descargadas para organizar una vida que seguirá igual de caótica. Aunque, en esta ocasión, mi caso es bien distinto. Lejos de estos habituales brindis al sol en los que todos hemos caído alguna vez, mi inicio de año no ha podido ser más imprevisible: le he dado un ‘me gusta’ a Marine Le Pen. Así, como lo lees. Mientras algunos miraban para otro lado ante el sufrimiento que ha causado Maduro al pueblo venezolano y otros compraban por Aliexpress gorras de ‘Make Venezuela great again’, fue —sorprendentemente— la política francesa de extrema derecha quien publicó uno de los mensajes más sensatos sobre el tema: condenó el régimen chavista y, al mismo tiempo, advirtió de que este movimiento de Estados Unidos sienta un precedente peligroso que amenaza la soberanía de los Estados. Le di ‘me gusta’. Sí que empieza fuerte el 2026. Pero como ya hay grandes expertos en relaciones internacionales como Sarah Santaolalla y ElXokas analizando la situación de Venezuela ante miles de espectadores, cualquier otro análisis está de más. Así que mejor bajar el volumen de la geopolítica y centrarnos en lo verdaderamente importante: lo que se comenta en el bar de confianza.

El año comenzó con conversaciones sobre la extraña decisión del Ayuntamiento de Ponferrada de cancelar la entrega de juguetes a los niños vulnerables por parte de la Policía Municipal y los Reyes Magos. La excusa elegida —«una asociación vecinal ya hizo una y un club deportivo otra, y nosotros ayudamos aplaudiéndoles desde la grada»— no pareció convencer —¡salta la sorpresa!— y hasta algún particular quiso moverse para organizar algo por su cuenta. Empezamos el año sobrados de espíritu navideño. La parte cómica la puso otra escena que se vivió durante la cabalgata de Sus Majestades de Oriente. A su paso por la Calle Ancha, la carroza del Mago Chalupa se quedó encallada en un árbol. No iba ni para adelante ni para atrás, y tuvo que ser el emisario de los Reyes el que se pusiera a apartar ramas como pudo para continuar su trayecto. Tantas luces, brillantes y planetas colgantes para que a alguien se le olvidara colocar las señales de gálibo.

Al final, entre likes improbables, decisiones difíciles de explicar y carrozas atrapadas, uno tiene la sensación de que el año no empieza torcido, sino simplemente fiel a sí mismo. Un poco absurdo, un poco desconcertante y bastante más revelador de lo que nos gustaría admitir. Quizá no haya mejor resumen de estos primeros días que ese: tantas ganas de cambiarlo todo para seguir tropezando con las mismas ramas.

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