Calor en marcha

19/05/2026
 Actualizado a 19/05/2026
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León lleva demasiados años escuchando promesas industriales que nunca terminan de materializarse, por lo que conviene valorar especialmente aquellas inversiones que sí empiezan a traducirse en hechos concretos. La licitación de la central de biomasa y de la primera fase de la red de calor por parte de la Junta representa una de esas iniciativas que, más allá de los debates políticos habituales, merecen respaldo por lo que implican para el futuro de la ciudad y de la provincia. La biomasa no solo supone una alternativa energética más sostenible. También encaja perfectamente con las características de un territorio como León, vinculado históricamente al sector forestal y necesitado de proyectos capaces de generar actividad económica alrededor de los recursos propios. Aprovechar esa materia prima para producir energía es avanzar hacia un modelo más lógico y menos dependiente del exterior. Además, las redes de calor ya han demostrado en otras ciudades que permiten abaratar costes y ganar eficiencia energética en edificios públicos y privados. En tiempos de incertidumbre y precios disparados, cualquier avance en esa dirección resulta especialmente relevante. Por supuesto, será fundamental que el proyecto se ejecute con agilidad, transparencia y pensando realmente en el interés general. Pero León no puede permitirse rechazar iniciativas transformadoras por miedo al cambio o por cálculos partidistas. La transición energética también debe servir para reindustrializar territorios como este y aprovecharnos de sus ventajas.

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