Pase lo que pase ya esta temporada será una de las más especiales en la Ponferradina por todo lo que ha ocurrido tanto el césped como fuera de él y donde no me imagino otro final que no sea el contrario a todo lo cruel que fue el de la temporada pasada. En este caso se me parece a esas historia que comienzan muy mal, pero que terminan lo más feliz posible.
Pero antes de ir con lo deportivo, donde sí, sacaré mis resultados, Excel o la famosa libreta, como ha hecho mi compañero Jesús Coca con la salvación de la Cultural en la que cada vez cree menos hasta él, quiero dedicarle unas líneas al tema que más dolores de cabeza ha dado en El Toralín durante los últimos meses y que ya tiene fumata blanca: la inscripción de Nuke Mfulu. Porque si antes hablaba de lo especial que ha sido la temporada es en parte por un mercado invernal excelente, casi nunca le salían bien a la Deportiva, que ha cambiado por completo a los de Nafti. Finalmente el sacrificado ha sido un Steven Petkov que desde el fichaje de Slavy hasta él sabía que no iba a jugar, pero aún así nunca escuché nada malo de él, ni un mal gesto, ni una sola mala cara. Pero antes del búlgaro estaba un Boris Moltenis que puso su ficha a disposición del club para poder ayudar al equipo sin recibir nada a cambio, pero la lesión de Andújar lo cambió todo. Hasta estas cosas le salen bien esta temporada a la Deportiva.
Un culebrón donde los bercianos y Mfulu son los únicos beneficiados, en parte por el gran grupo que hay en ese vestuario. Porque tanto Boris como Petkov, estoy seguro de que lo único que quieren es ayudar a la Deportiva, dejando de lado ese egoísmo que siempre rodea a los futbolistas, siendo de esos que parecían extinguidos, pero no, están aquí.
¿La otra parte especial? Que la Ponferradina va de cabeza a lo que todos estamos deseando, la promoción de ascenso. Y sí voy a sacar la libreta, porque este equipo me ha hecho creer como la temporada pasada, pero esta es más especial, porque pasamos del descenso a lo contrario, y tengo la sensación de que este año sí, se nos va a dar. Y no soy ventajista por decirlo ahora que hemos vuelto a ganar, es que El Toralín ha vuelto en el mejor momento y eso me hace pensar en las típicas historias que ha dejado en miles de ocasiones el fútbol donde todo se tuerce al principio, pero hay un momento que lo cambia todo (Nafti) y acaban teniendo un final muy feliz, esta concretamente en Lazúrtegui.
Porque no creo que sea una locura tumbar al líder este sábado y entonar el «not in my house» de ascensos por segundo año consecutivo como ya hizo el ‘Esquerdazo’, rascar un empate en Zamora y ganando todo lo demás para hacer 13 de 15 puntos y en junio entonar el «bien está lo que bien acaba».