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Belleza asesina

02/11/2026
 Actualizado a 02/11/2026
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Antonio era conductor de trenes en un ambiente familiar ligado a la alta velocidad. Tenía  treinta y pocos años. Aficionado a la fotografía y a dejar en su cámara capturas del paso de los árboles y los pájaros a casi 300 kilómetros por hora, tal vez dijese alguna vez aquello de: la belleza es asesina. El otro día, la belleza lo mató. Era el conductor del AVE Madrid-Sevilla y llevaba a su lado a un amigo aprendiz de conductor.

De pronto reciben de la Central la orden de detenerse porque más adelante hay otro tren detenido en la misma vía. Antonio comenta con su amigo y discípulo los problemas que les está causando el sistema obsoleto automático de navegación qe sigue usando la empresa estatal RENFE a pesar de haber recibido de Europa unos millones para cambiarlo de una vez, como el resto del mundo ha hecho ya.

En medio del campo, octubre se muestra en todo su esplendor. Pronto será la fiesta de Halloveen. Ellos no son de festejar la muerte. Sus amigas tampoco lo son.  La imagen de aquella amiga común acapara sus mentes. Ambos la ven flotando en la memoria como un fantasma de la realidad. De pronto suena el teléfono. De la central le dan la orden de reemprender la marcha. ¡Qué bien¡ Si tenemos suerte y no surgen nada podríamos llegar a Sevilla a tiempo. ¿Tú te vas a venir conmigo, por fin? No lo sé. Cuando me llamen de casa te lo diré.

Llaman de la Central. Son las 0,8 36 del miércoles 28 de octubre.- «Maqinista del tren 2080» «Desconecte y reanude la marcha» El AVE que conducía llevaba 390 pasajeros. Ningún sistema les avisó de que se encontrarían otro tren pasado en la misma vía cn 147 personas a bordo y un bebé. «Reanude la marcha con marcha normal» repitió el mecanismo. (Cuando lo más que debía haber ordenado era: «Reanude la marcha con marcha normal» ¿»Con marcha normal preguntó Antonio? «Si.

Era  el código LZB4, cuando el correcto hubiera sido el LZB3 que significa: Marchar a la vista; es decir, atento a lo que se pueda encontrar. Y fue allí, en términos de Urda, de Toledo, cuando creyó divisar en medio de la via un pajarraco negro y ya no tuvo tiempo de frenar. La belleza es asesina, pensó. 

Y el crujido del hierro de los raíles le aseguró de que, muy a su pesar, estaba entrando, anticipadamente, en una horrible fiesta de Halloveen.

«¿En marcha normal»? le pregunta Antonio a la Central. En marcha normal, le responden desde Madrid, estación de Atocha. 

Desde la estación «Almudena Grandes» que en paz descanse también.
 

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