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Beatriz Arias: una novela sobre el vértigo del nuevo mundo laboral

11/05/2026
 Actualizado a 11/05/2026
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Me encontré con Beatriz Arias, que es periodista y es leonesa, tal que el otro día, aunque a muchos kilómetros de aquí. Fue en su otro territorio, A Coruña, donde pasa tiempo muchas veces, un lugar con el que mantiene una gran conexión. Será por eso por lo que Zara también sale en su novela. En su primera novela: ‘Soy la nueva’ (Espasa). Bea Arias, claro, no puede desprenderse de Madrid, el inevitable centro neurálgico, donde ahora ejerce como directora del Negocio Social Media de Atresmedia, y donde ha desarrollado una carrera vertiginosa en el mundo de la comunicación y sus aledaños. Pero Beatriz Arias se define, sobre todo, como periodista. Desde el principio me lo hace saber. Le digo que recordamos bien aquellos años suyos en Antena 3 Noticias, aunque ella ha hecho información en sitios tan dispares como la Cadena Ser o la NBC Universal, en Nueva York. Todo un carrerón, o sea, que ahora se incrementa con el desembarco en la escritura. 

Su primera novela bebe de su propia experiencia, aunque no es una novela autobiográfica, ni mucho menos. Pero, sin su trayectoria, o sin sus años como directora de Estrategias en Twitter España (eso fue en 2015, antes de Elon Musk, subraya, sin dejar de reír), sería difícil escribir con tanta precisión y tanto conocimiento sobre la trastienda de las grandes corporaciones, fundamentalmente las tecnológicas, o sobre las plataformas de streaming, como es el caso. La protagonista de esta historia, la gallega Antía Montes, no es exactamente ella, pero sí es alguien que va desembocando en estos gigantes empresariales y va descubriendo un mundo laboral complejo, a veces inimaginable, casi siempre sorprendente, en el que se mueve al principio con la sensación de estar a punto de provocar una catástrofe. Y eso que sus jefas parecen recibirla con agrado. «Antía Montes es, sobre todo, patosa, especialmente con la tecnología: de vez en cuanto aprieta el botón que no debe, o envía algo al lugar que no debe», dice divertida. «Yo no soy así. Creo que tan patosa no soy», explica. 

‘Soy la nueva’ habla de ese sentimiento de fragilidad que puede anidar en cualquiera que desemboque en una corporación gigantesca, donde hay equipos que se mueven con gran soltura. Caer en esos portaaviones, apenas sin paracaídas, provoca un vértigo que este libro retrata muy bien. Beatriz Arias, claro, sabe muy bien de lo que habla. Y ella habla con esa nitidez que los conductores de informativos nunca olvidan. Reflejar ese mundo al que uno es lanzado, por las dinámicas laborales contemporánea, le atraía mucho. No tanto para mostrar situaciones difíciles o incómodas, que también (y en la novela las hay, y en algo grado), sino para recordar que existe la amistad, y la sororidad, y el compañerismo, y, sí, también el amor.

«Todo es ficción, pero inspirada en mis propias vivencias. O en las vivencias de otros colegas, de empresas similares a la mía. Me gusta Antía Montes, a pesar de sus problemas. Las dos somos muy periodistas, por decirlo así. Y me gusta decir esto. Tiene esa retranca también, que refleja un poco mis raíces. Porque yo nací en León, pero viví desde la infancia a caballo entre A Coruña y la Ribeira Sacra, en Monforte de Lemos, y eso al final te marca. El humor nunca puede faltar. Y que Antía Montes tuviera humor me parecía necesario, porque en estos contextos empresariales, como el que yo describo, es un arma imprescindible para sobrevivir. Antía Montes sufre todo el rato ese síndrome del impostor, pero también es capaz de reírse», me cuenta Beatriz Arias, en esta mañana que amenaza lluvia. 

«Fui la típica niña que se acostaba cada noche con el libro debajo de la almohada. Siempre. ¡La cantidad de horas que habré pasado en la Biblioteca Pública de León! Era mi lugar. Y escribía diarios. Me da algo de vergüenza leerlos ahora, de adulta, pero también me producen una gran ternura. Lo cierto es que siempre creí que podría escribir una historia y publicarla. Y eso ha llegado de una forma bastante aleatoria, la verdad. Tenía un montón de anotaciones, tomadas, digamos, del natural, porque quería transmitir esta experiencia de la nueva que llega a una gran empresa de una manera fidedigna. Esto era importante para mí. Creo mucho en escribir de manera casi compulsiva, en serio te lo digo. Estoy convencida de que hay momentos en los que la historia que quieres contar prácticamente sale sola. Y tampoco necesito estar descansada. Esta novela le he escrito muchas veces recién llegada a casa, agotada, después de un largo día de trabajo». 

Hay un elemento fundamental en ‘Soy la nueva’ que es la relación de sororidad entre las mujeres en el contexto del trabajo. «Mis compañeras de Atresmedia son un buen ejemplo, estamos hablando de mujeres que desarrollan un trabajo increíble, pero aún así tienen tiempo de preocuparse por lo que tú haces», me dice, quizás recordando la presentación de la novela en el Espacio Telefónica de Madrid, hace apenas unos días, acompañada de Ana Pastor y de Mónica Carrillo, que ya acumula alguna que otra experiencia literaria. Es consciente de que hay una especie de ‘revival’ de la novela romántica, especialmente entre el público joven, pero no cree que la suya deba ser etiquetada así. «No, esto no es exactamente una novela romántica, aunque yo soy una apasionada de las novelas de Sally Rooney, desde luego», ríe. «Tampoco voy a dejar de mencionar a Milena Busquets, en la que pensé cuando Antía Montes se mostraba contraria a tanta corrección política, o a Beatriz Serrano y ‘El descontento’, cuya historia, por supuesto, me ha interesado mucho». Arias subraya, como materia principal, ese contexto en el que se dan la mano las experiencias femeninas, el mundo laboral contemporáneo asociado a las tecnológicas, la influencia de las redes sociales, la abundancia de videoconferencias o de reuniones multiculturales, presenciales o no. Un mundo reconocible.

«Yo tuve una buena experiencia, quizás salvo al final, donde nos vimos abocados a una compra compleja, que se vivió de manera pública. No, mi experiencia no es la de Antía, pero sí es cierto que aquel trabajo me llevó a viajar por el mundo y a establecer una gran red de contactos: muchos son hoy amigos. No quiero dejar de destacar que en ‘Soy la nueva’ hay una gran crítica social. No puede confundirse una empresa así con Disneylandia…, a pesar de lo que se ve en la novela al principio. Sé que pueden despedir con frialdad, por ejemplo, como quizás no lo haría tanto una empresa más cercana, no tan global. Eso explica que alguien como Antía Montes, sin duda muy preparada, sienta ese gran vértigo, esa presión de los objetivos, aunque sea en un ambiente moderno, incluso festivo. Yo sufrí el síndrome de la impostora, como tantos. Ahora sé que hay que estar alerta: esto es algo que aprendes pronto. Pero bueno, mi trayectoria ha sido más fácil que la de mi protagonista… Y aquí está Karen, la gran jefa, y es una mujer humana, que apoya a Antía. Yo creo en toda esa humanidad».

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