Me imagino a ese aficionado al fútbol que vea los resultados de la Cultural tras cambiar de entrenador, o a ese leonés que mira de reojo lo que haga el equipo leonés pero sin ver los partidos, pensar que vaya fracaso ha sido el cambio de entrenador.
Porque sí, los números con Rubén de la Barrera son los que son, es algo irrebatible. 1 punto de 12 posibles, dos goles a favor y nueve en contra, y ocho puntos de distancia ahora mismo ya sobre la salvación.
Y sin embargo... qué diferencia hay. Y qué buen ejemplo de cómo, cuando analizamos y hablabamos desde fuera de otros equipos, siempre te estás perdiendo cosas. Porque tan indudable como son sus números, lo es que el equipo es otro desde el relevo en el banquillo.
De un conjunto que daba sensación de muerto a otro que va a más en cada partido, habiendo sido de momento mejor en cada uno de los jugados con De la Barrera, pues pasó de 30 minutos buenos con Las Palmas, a 60 en Almería, 90 frente a un Racing donde fue doloroso irse de vacío y a ser mejor que todo un Castellón, donde sólo faltó la puntería en alguna de las múltiples ocasiones generadas.
Eso no va a cambiar, que adoleces de pegada es un hecho que nadie pone en duda. Pero si vives cerca del área rival y generas más oportunidades claras, es cuando estás cerca de compensarlo. Y digo yo que ahora, que dejas de jugar contra los ‘cocos’ de Segunda, dejarán de meterte siempre en cada partido prácticamente todas las que el rival tenga.
Hay eso sí una cosa que me da muchísima rabia, pensar dónde estaríamos si el cese de Ziganda se hubiese producido dos semanas antes, que es cuando tocaba porque el equipo se había caído y los jugadores habían desconectado del técnico, porque estoy convencido de que hubieses sacado más botín con Zaragoza y Leganés, y que con la dinámica cambiada también sería mayor lo conseguido con los cuatro ‘cocos’.
Eso ya no tiene remedio. La situación actual, sí. Si sacas seis puntos de nueve ahora con Andorra, Huesca y Valladolid, algo que realmente veo posible, vas a estar metido de lleno en la pelea, con un calendario favorable y con la moral que tan por el suelo has tenido estando por las nubes.
Pero incluso en el peor escenario, el de un descenso que yo me resisto a ver, lo tendría claro, apostaría por hacer todo lo posible para que Rubén de la Barrera siguiera y dirigiera el proyecto de Primera RFEF, en un primer año en el que con el fondo de descensos siempre es en el que más opciones vas a tener de volver a Segunda.
El Tenerife lo hizo en una situación muy similar con un viejo conocido culturalista como Álvaro Cercera y es primero con 12 puntos sobre el segundo. Llegado (ojalá no) el caso, ese es el espejo en el que yo me miraría.