Iba a ser una gran semana porque empezaba el Mundial, sólo eso, motivo de arrejuntamiento nacional, trasteo deportivo y verano de recuerdo para infantiles o futboleros vitales. La política de detonación descontrolada dejaría por fin su protagonismo a la pelota, el calor, la piscina y los escritos parvulitos de Mariano. Respiren apologetas, boniatos y abogados, podrán esconderse, darse su mes de vacaciones o transportarse de tertulia para aportar argumentaciones similares. Pero se han despeñado con Cabo Verde mientras Begoña asumía destino, y luego Mercedes González, y luego ZP, con ese olor subyacente a sentencia del Caso Mascarillas. Ya no hay semanas horribilis, hay semanas sin días, sin horas, sin aire porque en la cloaca la respiración ha de ser dosificada.
No me sean extremistas, de campeones a desgraciados, en 2010 algunos éramos pequeños, otros minucias, otros ni existían y Suiza les ganó el primer partido. Las exageraciones eran las mismas. Finalmente sucedió lo inolvidable, España campeona del mundo y con Vicente del Bosque de seleccionador, fíjese lo buenos que tenían que ser. Si con Luis de la Fuente sucediera lo mismo depende de los propios jugadores. Pero si nos vamos con madera y no el oro, Pedro hallará cobijo tras su espalda y los vende tuercas podrán odiar más a Cucurella, al Madrid, al Bernabeu y a Mou: culpables, puercos, villanos, malnacidos que andan siempre con lo mismo. No pertenecerá esa culpa a los erectos de plató que inflaron e inflaron, no, el puñetero pelos ese, traicionero, mercenario y (ahora) sin gracia. El domingo dictarán sentencia, así que esperen.
La semana, decíamos, sólo tiene mundial o sólo esperan que tenga mundial. Tal vez la derrota sea también celebrada, Leire por De la Fuente, ZP por Ferrán Torres y los zafiros por Cabo Verde. Dar salida a todo sin que nada lo tenga, porque no hay justificación valiente o duda razonable, simplemente seguir. Está a dos sesiones de control de soltarle al líder de la oposición: «pues yo la tengo más grande». Mundial sin goles, política sin política y cárcel todavía sin barrotes.