Mejor que no coman
(los políticos).
En ventorros,
en lonjas,
a las cinco de la tarde.
Que no engullan.
Tonificarán sus músculos,
pulirán su aspecto,
lucirán bruñidos y franciscanos,
menos flatulentos.
¿No advierten que la papada,
a la postre, es perniciosa?
Mejor que se priven,
que ayunen,
que se sequen:
poco a poco, al sol.
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