Leo el argumento del consejero de Educación –«hay informes técnicos»– y sigo en desacuerdo, pero le reconozco el valor de haber venido a León, al Conservatorio, a escuchar e intentar convencer a la comunidad educativa, padres y profesorado. Al menos, dio la cara, aunque no convenciese a nadie. Y yo me pregunto, si las propuestas de ubicación para el nuevo Conservatorio las hizo el ayuntamiento, ¿dónde estaba el alcalde?, ¿consultando pitonisas para poder predecir que, al finalizar el desaguisado, los leoneses van a estar «tremendamente orgullosos de un Conservatorio de música moderno y con las mejores condiciones»?, ¿entrenando para el remate después de soltarle la patata caliente al consejero? No es la única mala dejada de patata que le ha hecho. Cuando por arte de birlibirloque se le multiplicóel cálculo del coste del nuevo edificio de cinco a once millones, ya sonrió él: «yo ahí no me voy a meter, el consejero dijo entre 11 y 12 millones». Le faltó el «a mí que me registren”. Qué gusto por quedarse, cuando la defensa arrecia, fuera de juego. Lo que él no esperaba era que el central Ciudadanos le driblase.
Por si no se ha enterado, se lo manifestarán mañana a las 20:30: ¡no nos vamos al estadio! Avéngase alcalde, está usted en órsay. Avéngase.
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