Un vuelo al desarrollo concebido en movimiento vendían unos raíles de forma alada que permitían ese trasiego por el cielo a 300 kilómetros por hora. Era la velocidad de vértigo que el Bierzo quería calzarse en sus zapatillas de clavos para convertirse en un potente competidor hace 18 años. Pero le ganó Zamora por la escuadra en un primer momento. Pese a las promesas, siempre pasajeras, de los de las corbatas temporales, en la comarca se secaban las vías. Y el Bierzo habló en alto. Salió a la calle. Se metió en los andenes y en ellos pidió ese vuelo. Rebajando las demandas cambiaba hasta el orden, para ver si así la propuesta se colaba por algún hueco libre. Si no llegábamos a la Alta Velocidad, ¿tal vez sí a la Velocidad Alta? Entre palabras y su orden nos quedábamos, siempre caminando fuera del pato volador. Y ahora escuchamos de nuevo que el pajarraco coge impulso. Nos posicionamos en los primeros puestos conscientes de que esta vez necesitamos ser los elegidos de lleno. Escuchamos Orense y Lugo "al mismo son", y en medio, el vacío berciano (otra vez). Y nos acordamos de las pancartas, de Jesús Esteban encabezando las propuestas como presidente del Consejo Comarcal… y de que todo se convierte en un círculo de retorno eterno. Hemos cumplido la mayoría de edad pidiendo un AVE y no hemos visto ni las plumas. Sin embargo, volvemos al punto de salida malheridos, más viejos y siguiendo la misma estela, olvidando que aquel viaje no tuvo andén de llegada.
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