El ministerio de Pilar Alegría ha propuesto un documento de competencias docentes en el que se prima lo emocional por encima de lo estrictamente académico. El nuevo borrador pone énfasis en aspectos emocionales y sociales, al incorporar en los criterios de evaluación factores como la autoestima, la autonomía y las relaciones personales de los estudiantes. El documento propone que los docentes no sólo evalúen el conocimiento académico, sino que también tengan en cuenta el bienestar emocional de los estudiantes.
El 4 de marzo, en ABC, Beatriz Echazarreta escribía sobre «las dudas en torno a la gran reforma del profesorado, que el Ministerio de Educación ha comenzado a abordar y que llega con más de un año de retraso. El nuevo estatuto de la profesión docente busca modificar el plan de formación de los futuros maestros, el temario de las oposiciones o la definición de su carrera profesional. Es decir, cómo cambiará el oficio para una profesión que ejercen 810.863 personas en nuestro país. En el primer borrador de la reforma se da un gran peso a cuestiones como el bienestar, la autoestima o la convivencia y los valores democráticos». Por ejemplo, el Gobierno fija como función de los docentes que promuevan la diversidad funcional, sociocultural, lingüística, económica, de género, sexual o religiosa. Mis antiguos compañeros que aún siguen en la lucha diaria en el aula me comentan que el cambio ha sido brutal en muy poco tiempo. «Secundino, no puedes ni imaginarte cómo estamos. ¿Por qué crees que se jubilan todos al día siguiente de cumplir 60 años? Ya no importa lo que los niños aprendan, sino sólo que sean felices. Y nos abruman con excesiva burocracia». Para el rendimiento escolar es fundamental la autoestima porque, los que la tienen, suelen ser más empáticos, creativos y aprenden los contenidos con más facilidad. Mientras que los que no la tienen dudan de sus capacidades, se sienten inseguros en las relaciones con sus compañeros, evitan participar en clase y se sienten inferiores a los demás. Es cierto que se da una correlación entre la autoestima positiva y mejores resultados académicos y, viceversa, una falta de confianza implica peor rendimiento escolar. Su nivel es, por lo tanto, responsable de muchos éxitos y fracasos académicos. Consecuentemente, dado que queda demostrado que niveles bajos de autoestima afectan negativamente al rendimiento escolar, pudiendo generar problemas en las relaciones con los demás, provocando sentimientos de incompetencia e invalidez personal, se insta al profesorado a plantear metodologías y actividades varias, estrategias que ayuden a fortalecer y elevar los niveles de confianza, orgullo y dignidad en su alumnado. Estoy convencido de que la autoestima, entendida como la capacidad que tiene una persona para valorarse y aceptarse así mismo, es muy importante para los alumnos, pero veo que ya «estoy fuera de juego», porque yo corregí miles de exámenes y jamás subí o bajé una nota a un alumno porque tuviera más o menos autoestima.
La LOE de 2006 evaluaba los contenidos conceptuales. Un examen de diez preguntas a un punto por pregunta daba una calificación exacta. La Lomloe de 2020 evalúa por competencias, pero ahora nos dicen que, en cuanto al criterio de evaluación, el profesorado debe tener en cuenta las características del alumnado como la autoestima, la autonomía o las relaciones personales. ¿Qué me importan a mí esas características a la hora de conocer si el niño se ha aprendido los verbos irregulares o si sabe algo de la Revolución Francesa? Eso huele a analfabetos funcionales, porque parece que cada vez importa menos el preparar intelectualmente a los alumnos. Por otra parte, tiene que ser muy difícil corregir bien un examen, porque todo es subjetivo y, por lo tanto, muy relativo. El relativismo, contrario el dogmatismo, es una posición filosófica que sostiene que la verdad sobre un objeto depende del propio sujeto. Les recomiendo a mis lectores que vean en Google el cortometraje, que se hizo viral: ‘Matemáticas Alternativas’ (5 minutos). Es una profesora que intenta enseñar con mucho amor a su alumno porque se ha equivocado en el examen de matemáticas, pero los padres y hasta los directivos de la escuela sobreprotegen al niño y niegan la verdad. La verdad es solo una y no es relativa ni subjetiva. Los sindicatos educativos han sido muy duros: «Este borrador de reforma del profesorado es puro humo y no servirá para que la calidad de la enseñanza mejore en España». Además, se mofan del cambio del nombre a muchos conceptos que ya existen desde los años 90. A la «igualdad entre sexos», ahora le llaman «igualdad de género»; La «educación medioambiental» ahora es «centro escolar sostenible». En este primer documento no se mencionan las cuestiones importantes relativas al desempeño docente, como las ratios en las aulas, la jornada laboral o la desburocratización, de la que el profesorado está ‘hasta el gorro’. «Autoestima sí, pero no sólo, por favor».