Que no son molinos, Sancho… que no son áticos, Isabel, que son Palcos VIP, no te lances. Palcos en el estadio del Reino de León de la muy Cultural y mucho Deportiva Leonesa. Dicen los aficionados, socios y/o simpatizantes más cercanos al club que se trata de espacios, situados en la grada que da al río, tribuna este, perfectamente equipados con su office (¿se dice así? sí, queda mejor que salita para comida rápida) con su microondas y su neverita y su canesú… Y asientos exteriores frente al palco para que diez o doce invitados privilegiados vean el fútbol con la mano a modo de visera en mayo y el plumas de Decathlon en diciembre, a falta de mampara para la ventisca invernal leonesa. Y precios de adquisición anual que van de quince a veintitrés mil asequibles bolos, aunque también esté previsto su uso/alquiler puntual, por partido. Y amables azafatas a la entrada y picoteo frugal de recibimiento y catering en el descanso ya casi para heliogábalos y televisión en cada esquina para la repetición de las jugadas más interesantes. Ah, y un último acierto: palcos adornados con los vistosos colores que remiten `al mí Athletic de Bilbao´.
Dicen además, aficionados y medios, que los flamantes palcos son rincones para hacer grandes negocios como los que al parecer se perpetran en el mismísimo Bernabéu en las grandes ocasiones; lástima que aquí no haya tanto magistrado del Supremo ni esté el lateral/derecho Carvajal para invitar a Santi y cierra España. O sea, que queremos imitar al gran club blanco en los negocios negros. Copiar es legítimo; también ridículo. Aquí, para entablar relaciones con la gente importante de la Tribuna situada en el lado opuesto tendrán que hacerlo por wasap o cruzar el césped en el descanso. Pero ellos sabrán. Dicen que tan exclusivas cabinas tienen un precio al nivel de la Lastra, tres mil el metro cuadrado, o más. Dicen que son áreas de hospitalidad (eufemismo) aunque la cosa suena más a aprovechamiento comercial, a generar ingresos extra, a encuentros empresariales… en definitiva, todo suena muy bien: en concreto suena a tintineo, a negocio, a vil metal.
Dicen, dicen… y no paran de decir, pues los rumores entre los que no han/hemos disfrutado de esos lujos asiáticos/cataríes se han disparado y por tanto la leyenda también. Da igual si son ciertas o no, las leyendas no sólo hay que mantenerlas, hay que agrandarlas. Por eso ellos dicen y nosotros decimos más, decimos que la frustrante gestión deportiva del club tal vez no haya por dónde cogerla, en cambio la gestión económica, músculo financiero lo llaman, parece que va viento en popa. Con esa venta de mini/fincas (¿negocios privados en estadio municipal? ¡Excelente! exclamaría el Sr. Burns) O con entradas y abonos que apenas han bajado de precio esta temporada, en la que sí ha mermado la categoría del Club. Dicen, dicen… pero vayamos a los datos, muy equilibrados: tres triunfos, el último con pitos; cuatro que no. De éxito en éxito hasta el fracaso final.
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