Leo que tras unos años francamente oscuros, EE.UU ha liberado de aranceles al aceite y al vino español. Imagino la alegría generalizada de los norteamericanos que, por lo visto, demandan nuestros productos a gran escala. Y es que no nos engañemos, la gente tonta no es.
He tenido la suerte de viajar mucho y bien, no como turista esporádica sino de la mano de amistades locales que me han mostrado siempre lo más auténtico de cada cultura con respeto y mirada atenta. Con esto sólo quiero adelantar que este no es un alegato pasional basado en el desconocimiento de todo lo que hay allende nuestras fronteras, y que tampoco me mofo de los turistas, aunque es bueno hacer memoria del dicho popular ‘Al ave de paso, cañazo’. Que cada uno saque sus propias conclusiones.
Como se come en España es difícil comer en otro país. Creo necesario mencionar que costumbres tan arraigadas aquí como las míticas tapas (que en algunos locales son una comida en sí mismas) o el menú diario que ronda los diez euros y suele ser casero, son una rareza fuera de nuestro país. Aquí comemos mucho, bien, y con alegría. Nos gusta compartir lo bueno y cada comida se suele convertir en una fiesta.
No obstante, a estas alturas de la historia, en España consumimos una cantidad ingente de productos importados, algunos de menor calidad que los nuestros, que a su vez son exportados para que los disfruten lejos de aquí.
Deberíamos cuidar lo nuestro, que es excelente y cada vez está mejor etiquetado para que el consumidor sepa lo que se lleva a casa.
Una amenaza cada vez más clara debido a la miseria económica en que se encuentra nuestra hostelería es, a día de hoy, la invasión masiva de franquicias extranjeras. Cadenas de nichos idénticos que con mucho colorín y poca calidad nos enciscan la bandeja de marras después de haber tenido que hacer cola en una fila más distópica que otra cosa.
El pincho de tortilla, las croquetas, o una ensalada de pimiento del piquillo con un Prieto Picudo, quedan así desplazados por el perrito caliente hecho de restos cárnicos o la hamburguesa prefabricada con un refresco light.
En todo caso, la idea de vender adecuadamente nuestros tesoros al tiempo que disfrutamos de ellos me parece interesante. Desde que vivo fuera de León paso los días penando por encontrar una buena cecina, las cerezas en aguardiente de las que solemos echar mano en Rabanal durante las noches frías de verano, o una buena morcilla de Matachana para extender en hogaza caliente.
Me revira ver a la gente lanzándose de forma sistemática sobre la comida rápida, frita y refrita en un mismo aceite.Cuando contemplo tales arrebatos de masoquismo gastronómico, o siento en mí misma la tentación de caer en ellos, suelo cerrar los ojos y recordar los Nicanores de Boñar que mi hermana y yo comíamos a carrillos llenos, ese sabor a mantequilla auténtica que era capaz de alegrar el día más gris.
En casa existía todo un ritual alrededor del cocido de los domingos o de las alubias guisadas del tío Tomi, quién en su día fue un eminente hostelero de León. En el puchero cantaba el delicioso pico pardal desde media mañana y la casa se llenaba de olor a hogar. Los almuerzos se extendían hasta bien entrada la tarde y la charla era el aderezo indispensable.
Me consta que el tiempo va contra los pucheros y a favor de lo empaquetado, precocinado y listo para comer. Me consta, pero yo misma cocino, guiso y congelo mientras preparo una presentación o hago esquemas sobre un taburete alejado de los pocillos. Lo hago una vez a la semana y sí, con olla express. Logística culinaria.
En todo caso y en honor a las mantecadas y a las yemas que tantas alegrías me han dado, dedico este artículo a la gastronomía leonesa y a su Academia Leonesa de Gastronomía, capitaneada por el artista plástico Ramón Villa, que tanto está haciendo por nuestros tesoros culinarios.
En definitiva, podrán plagarnos de comida basura, y puede que algún día tiremos de ella, pero tengo puesta mi esperanza en que nos sepamos poner en valor. Dentro y fuera de España. Arrieritos somos.
Arrieritos somos
13/03/2021
Actualizado a
13/03/2021
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