No escribiré sobre el lamentable “ranking” de corrupciones que tanto tiempo y espacio está ocupando en todos los medios de comunicación de uno y otro respirar para decepción de muchos, empecinamiento de tantos y verdadero enojo de algunos. Creo haber dicho, y repito, que me indigna mucho más cualquier corruptela cometida por las izquierdas o alguien que se haya arrogado, en parte, su representación -la doy por desleal golpe a mis confianzas y utopías- que cualquiera de las perpetradas por las derechas, de las que cualquier acepción de desaguisado, incluidos los caídos en desuso, espero, digamos, por historias patrias.
Ante el “apuntes” que inicia el título y el “retratos” que le sigue, no se deje llevar el apreciado lector por la tercera acepción que el diccionario de nuestra Real Academia de la Lengua fija a su singular, “apunte”, como “dibujo rápido tomado del natural” dada su sinonimia, entre otros con términos como “boceto” o “esbozo”. No, en este caso concreto lo uso como fija su segunda acepción -“asiento o nota que se hace por escrito de algo”-, es decir, como “anotación o apuntamiento de algo para que no se olvide”, digamos, caso Montoro, cosa conveniente en los tiempos que corren vista la voluntaria amnesia que de tanta corrupción sufrida -¿o será disfrutada?- tiene el bien denominado Partido Popular, pues de perlas le vienen los sinónimos que a popular le fija nuestro sabio diccionario: folclórico y tradicional. E igual haga el lector en el caso del “retrato”, pues tampoco me refiero con él a ninguna de las dos primeras acepciones del término, sino casi a cualquiera de las que como tercera, cuarta y sexta limpia y esplendorosamente le fija el DLE y que completado con el prefijo “auto-“ (“por uno mismo”) nos describe perfectamente el hecho por Feijóo con su vergonzoso plegamiento o sometimiento, bien de palabra bien de omisión (“abstención de hacer o decir”), a los postulados de VOX con respecto a las odiosas, lamentables y despreciables violencias racistas vividas en Torre Pacheco. Un autorretrato que lo aleja de ese centro predicado y tan necesario para ampliar su presidencia del PP a la del gobierno de España.
Me pregunto qué jeta tendrán Feijóo y los padrinos de que se rodeó en el pasado congreso (Aznar y Rajoy) después de saberse lo que -presuntamente- se está sabiendo del exministro Montoro y Cía. ¿Les quedará un mínimo de vergüenza, un resto de pudor o seguirán dispuestos a dar clases sobre la moralidad de sus respectivos gobiernos?
¡Salud!, y buena semana hagamos… ¡Y tengamos!