Uno tiene el miedo dentro porque no se vive si todo es una gran aventura de experimentación constante abarrotada de cachondeo y libre de temeridad frente a la dificultad. Es inevitable, aunque ahora goce de predicamento eso de ir con el mentón bien alto como fanfarrón interpretando que todo se soluciona de un pellizco. Todos tienen miedo porque la vida da miedo desde que se tiene consciencia de lo cabrona que puede llegar a ser, de lo que duele, de lo que puede ser capaz de quitarte, de los caminos que hace transitar, de los golpes inesperados, de las luchas con final incierto…
El miedo forma parte del humano porque se aprende que si todos los pasos se dieran sin revisión nos convertiríamos en intrascendentes filetes. Los miedos pueden llegar a ser incongruentes y disparatados, pero lo son porque la cabeza ordena que lo sean por un motivo intrínseco. Una rata, una serpiente, una araña, las alturas, el riesgo, la soledad, los rojos, los azules, el amor, la sangre y hasta los niños.
Soy el aprensivo y oigan, prefiero ser temeroso, conservador, desconfiado, prefiero ser como esa gallina que escapa si la intentas coger, que un militante socialista agarrable con cualquier patraña. Temo, y temo mucho; los pies han de pisar el suelo, escéptico a la exposición, al público, a las emociones peligrosas y a los individuos (yo no entrego mi corazón si no sé qué es para el bien). Y es al aprensivo, también de sangre y operaciones, al que le dicen que le van a quitar una muela del juicio, luego dos, luego las cuatro, y ya son tres palos mentales que obligan a sentarse instantáneamente porque los muebles están en el techo, las lámparas en el suelo y el sanchismo ganando unas elecciones.
Soy ese, me mareo con la aguja, me caigo con la intervención y detesto ver mi propia sangre en un tubo. Por lo que cuando dan noticias como esa y efectivamente lo llevan a cabo, repentinamente surge el apego súbito a lo que te van a arrancar del cuerpo. ¡Llevo toda la vida con ello! ¡Cómo no voy a estar triste! Permítanme temer, desconfiar, y permítanselo ustedes, tal vez así ganaríamos algo.