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Antonio Gaudí en León

14/06/2026
 Actualizado a 14/06/2026
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Si hasta este artículo dominical me he referido a importantes escritores españoles que, caso de seguir viviendo, hubieran cumplido cien años, me centro hoy en un célebre arquitecto catalán que en este mes de junio de 2026 se cumplen cien años de su muerte a consecuencia de ser atropellado en Barcelona por un tranvía cuando, cumplidos los 73 años de edad, se dirigía a la iglesia de San Felipe Neri, templo que visitaba a diario,

Nacido en Reus (Tarragona) en 1852, la vida de Antonio Gaudí es el reflejo de un lenguaje arquitectónico propio y singular, aunque enmarcado históricamente dentro del modernismo catalán en el que predominan las formas orgánicas inspiradas en la naturaleza y novedosas técnicas decorativas.

Fuera de Cataluña, Antonio Gaudí construyó solamente tres obras de nueva planta, todas ellas situadas en el Camino de Santiago, dos de ellas en la provincia de León: el Palacio Episcopal de Astorga (1884) y la «Casa Botines» (1891) en la capital leonesa. La tercera en Comillas, una residencia de verano llamada El Capricho.

La estancia profesional de Gaudí en tierras leonesas se explica a partir de la existencia en la provincia de una próspera colonia catalana, a través de la cual se articulaban buenas relaciones con el arquitecto. Algunas de ellas lo eran por su amistad con el canónigo doctoral de la Catedral de León, don Cayetano Sentís i Grau, natural de Riudoms, al igual que su padre, y con el obispo de Astorga, don Juan-Bautista Grau i Valdespinos, nacido en Reus, como el propio Gaudí. Esta conexión se fundamenta asimismo a través de la actividad comercial de quienes serían promotores y copropietarios de Casa Botines, Simón Fernández Fernández y Mariano Andrés González Luna. Estos, además de negocios de tejidos que regentaban por entonces en la Plaza Mayor, también eran representantes en León del Banco Hispano-Colonial de Barcelona, fundado por el Marqués de Comillas, suegro de Eusebio Güel y mecenas de Gaudí.

Gaudí recibió el encargo de construir el Palacio Episcopal astorgano mientras estaba inmerso en proyectar el Palacio Güell y el Colegio de las Teresianas, por lo que no se desplazó a Astorga para estudiar el terreno. El diseño del edificio lo realizó a través de fotografías, dibujos y otra información del lugar facilitado por el obispo, lo que le permitió preparar los planos y enviarlos a Astorga para el inicio de la construcción.

Otro proyecto de Gaudí en León fue la Casa Botines por encargo de los citados Simón y Mariano Andrés. Se trata de un impresionante edificio de estilo neogótico. Sirvió para albergar en sus plantas los despachos y almacenes del negocio de tejidos, disponiendo al mismo tiempo de viviendas en las plantas superiores. El edificio está franqueado por cuatro torres cilíndricas rematadas con elevadas agujas de forma cónica, hechos de pizarra y rodeadas de un foso con reja de forja. La fachada es de estilo gótico con arcos lobulados, y tiene un reloj y una escultura de San Jorge y el dragón, obra de Llorenç Matamala, escultor con el que Gaudí mantuvo gran amistad y una fructífera relación profesional.

Tras su muerte, Gaudí cayó en un relativo olvido. Su obra fue denostada y menospreciada por excesivamente fantasiosa y por adoptar un estilo que sustituía el modernismo, retornando a los cánones clásicos.
 

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