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Antiguos hospitales de peregrinos en el mundo rural leonés

23/07/2025
 Actualizado a 23/07/2025
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Es sorprendente, si hurgamos en la memoria del pasado, el elevado número de hospitales que había en el mundo rural leonés, lo mismo, es verdad, que en el de otras provincias limítrofes y aun de toda España.

Tales hospitales –muchos de los cuales han desaparecido, aunque de su huella quede una casa antigua en tal o cual población– tenían la función no tanto de curar (que, en ocasiones, también), como de acoger a pobres ‘transitantes’ (es el adjetivo que se emplea en los documentos antiguos) y también a peregrinos.

Cumplían, así, la función etimológica de hospedar, que de ahí viene el término, y la antigua significación, ya perdida, de hospital. Función que, hoy y desde hace ya tiempo, cumplen los hostales. Y la hostelería (tan en boga en el presente).

Pero, en León, y sobre todo a lo largo del llamado camino francés de peregrinación a Compostela desde Europa, una función de tales hospitales era la de acoger a los peregrinos que la realizaban, hasta la tumba del Apóstol, hasta el ‘finis terrae’, en definitiva.

Una de las estampas más continuas, pero que, al tiempo, pasan más desapercibidas para los leoneses, a fuerza de reiteración cotidiana, es la de los peregrinos a Compostela, por el camino trazado; con sus mochilas, bordones, indumentarias; bien en grupo, o bien en solitario. Y es una estampa significativa, porque quienes lo transitan están recorriendo el camino histórico europeo más antiguo y que todavía está vivo.

Pero, ¿qué antiguos hospitales había en los pueblos leoneses en el tránsito jacobeo por la provincia? Más de uno y más de dos, desde luego. De ellos, tenemos alguna noticia, particularmente en el pasado más reciente de los tiempos modernos.

Así, por ejemplo, de los tres hospitales que había en Sahagún, a mediados del siglo XVIII, uno de ellos, que estaba extramuros de la villa y más allá del puente mayor, servía «para recoger algunos pobres peregrinos, que vienen de Santiago, a quienes suelen dar alguna limosna de pan, aunque anteriormente ha servido solo para la hospitalidad de dichos peregrinos con camas».

Si, dentro del camino de Santiago francés, nos desplazamos al oeste de la provincia, nos vamos a encontrar, en Bembibre, con el hospital llamado de San Juan, «para el recogimiento de algunos peregrinos enfermos»; mientras que, en Villafranca del Bierzo, con el hospital «intitulado» de Santiago, cuya misión era la misma, ya que estaba «destinado para enfermos y peregrinos».

Tampoco faltaban en el ámbito maragato del camino. Así, en Foncebadón, había un humildísimo hospital, con una sola cama, «para poder recibir en él los pobres peregrinos romeros».

Y, en el tramo entre Sahagún y León, donde hay varios, hallamos cómo, por ejemplo, en la localidad de Bercianos del Real Camino, existió una casa hospital, meramente con unas mantas por todo recurso, «para recoger los pobres pasajeros que transitan a Santiago y otras partes».

Tales hospitales cumplieron una importante función en el pasado. Solían tener escasos recursos, ya fuera de tierras en renta, del cobro de la hipoteca de algún censo o algo por el estilo. Solían ser administrados por las fábricas parroquiales, por algunas cofradías o, también, por los propios concejos.

Forman parte de una intrahistoria campesina (y también urbana) del pasado, que no puede caer en el olvido.

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