A algo más de dos semanas para comenzar otra temporada en Primera Federación, ya se empiezan a leer y escuchar los típicos comentarios de cada verano de desconfianza y dudas sobre la Deportiva. Un club que lleva tres promociones de ascenso seguidas, dos finales por volver a Segunda División y donde en ambas no vi a nadie que no fuera al estadio a creer como nunca.
Quizás sea ese ‘gen berciano’, el de alabar y vender que todo lo de fuera es maravilloso y lo mejor del mundo, sin darle valor a lo que se hace cada año en nuestra tierra, a pesar de que todo se pone peor con los años y eso lleva a una mayor dificultad. Porque la temporada no ha empezado, de hecho quedan tres amistosos de pretemporada, y ya hay quien duda de plantilla y cuerpo técnico, eso sí, sin ver ni un solo segundo de un partido de pretemporada, que por cierto y hablo como jugador y entrenador de fútbol, y no solo como periodista, el resultado no vale. Si algo han demostrado tanto Mehdi Nafti como el club es que a la Ponferradina no se le puede dar por muerta. Algo que todos en El Bierzo sabemos, pero que parece que obviamos.
¿El presupuesto ha bajado? Sí. ¿No se puede fichar a 11 o 12 de los mejores jugadores de la liga? Sí. ¿Hay clubes dopados financieramente incluso recién ascendidos? Sí. ¿La masa social de la Deportiva la tienen muy pocos equipos? Sí. ¿Alguien ha hecho lo que la Deportiva en la categoría? No.
Y es que es el síndrome de cada verano, todo empieza con las camisetas, que claramente no están a gusto de todos, pero de primeras siempre empiezan siendo «feísimas», luego todo el mundo las compra en Navidad, Reyes o en cumpleaños. La segunda llega con los fichajes, porque El Bierzo es la cuna de los directores deportivos, donde todos saben más que nadie sobre jugadores, aunque esto ocurre en el 95% de las ciudades españolas. Y la tercera es ya ver un partido de pretemporada, no gustar el equipo, normal tras 16 fichajes, y empezar a hablar de «descenso», «media tabla» o «se acabó la Deportiva».
Este último es el que más me cabrea, ¡Si no ha empezado la temporada! Vamos a confiar en Mehdi Nafti y Pablo Lago, esos mismos que se tenían que ir a su casa en diciembre y acabaron siendo ovacionados en la salida hacia Vigo, y en unos jugadores que llegan con las máximas de las ilusiones a uno de los mejores clubes de la categoría, no el que más dinero o mejores jugadores tenga, pero sí el que responde cuando hay que ponerse las botas y saltar al césped.
Lo han demostrado ya dos temporadas consecutivas, una tercera es muy complicado, claro que lo es y aunque parece que gusta ese momento de hablar ‘antes de tiempo’, el balón todavía no ha empezado a rodar.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.