06/06/2026
 Actualizado a 06/06/2026
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El próximo miércoles 10 de junio se cumplirán 100 años del fallecimiento del arquitecto catalán Antoni Gaudí, uno de los grandes genios con los que cuenta nuestra Historia del Arte.

Si bien la mayor parte de su legado se quedó en su amada tierra catalana, León tiene la fortuna de contar con dos edificios Gaudí que enriquecen nuestro patrimonio y son fuente de orgullo para nuestra provincia: el Palacio Episcopal de Astorga y la Casa Botines en León.

Gaudí fue un niño enfermo, que creció convaleciente de sus dolencias reumáticas en la casa familiar de Mas de la Calderera ubicada en la localidad de Riudoms cercana a Reus. Allí, tumbado en una hamaca mientras sus primos, hermanos y amigos jugaban y corrían, el pequeño Antoni observaba la naturaleza, la contemplaba con mimo, sentía la Creación como la obra de arte suprema.

Gaudí vivió entregado a dos pasiones: Dios y el arte, conviviendo ambas en perfecta simbiosis. No en vano se sentía el «arquitecto de Dios», una herramienta en sus manos para aportar belleza al mundo. 

Pasear por los jardines del Park Güell, recorrer las naves de la Sagrada Familia u observar las distintas estancias de la Casa Botines o la Casa Batlló, demuestran que cuando la imaginación toma el poder el mundo se vuelve maravilloso.

Si aún no han disfrutado de lo que la Casa Botines ofrece hoy en día, no duden en hacerlo. Magníficamente cuidada en la actualidad por Fundos, es una delicia disfrutar de la experiencia artística que supone, por eso no es de extrañar que sea el segundo museo más visitado de Castilla y León, recibiendo en lo que va de 2026 más de 142.000 visitas.

Gaudí nos dejó un hermoso palacio de hielo que juega y dialoga con nuestra historia, lleno de recovecos mágicos, de torreones de leyenda. Hay centenarios que son todo un símbolo, porque representan el triunfo del bien sobre el mal. Como su san Jorge, debemos vencer nuestros propios dragones, vivamos a la altura de sus expectativas.

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