El 1 de noviembre celebramos el Día de Todos los Santos, ese en el que los cristianos recordamos a los difuntos que gozan ya de la vida eterna. Y esa misma tarde, en Palacios de la Valduerna –a poco menos de sesenta kilómetros al suroeste de la capital leonesa, y a unos seis al noroeste de La Bañeza–, la asociación ‘El Embrujo de la Valduerna’ –que cuenta con alrededor de 170 socios– organiza su propia ‘procesión de Tolosantos’ (sic). La iniciativa, al margen del ámbito religioso, nace en el año 2016 como una apuesta novedosa en el pueblo –no se trata de una antigua procesión recuperada–, en sintonía con otras de distintos lugares de nuestra tierra, y con la que –aseguran desde la asociación– se busca «preservar esta tradición» y ponerla en valor frente al hoy tan popularizado ‘Halloween’. Si tienes ocasión, acércate; yo estuve hace unos años, y te puedo asegurar que no te dejará indiferente…
Este sábado, pues, cuando haya caído ya la noche, regresarán las ‘ánimas’ –alrededor de cuarenta, incluidos algunos niños– a Palacios de la Valduerna. Ataviadas con un sudario blanco –una suerte de túnica con capucha–, recorrerán las calles del pueblo –a buen ritmo, con decisión– en un cortejo que arrancará a las siete y media de la tarde de la plaza de La Panerica, al lado mismo de la iglesia. La primera de esas ‘ánimas’ irá haciendo sonar una esquila, que es lo único que rompe el silencio –eso, y el ladrido de algún perro, a lo lejos, como si quisiera ‘decir’ algo…–; y el resto la seguirán, vela en mano, en fila de a uno, perfectamente ordenadas. No hay mucha gente por la calle, la verdad –o no se dejan ver–; y, en general, se paran a ver qué es lo que pasa, sí; pero manteniendo cierta distancia…
En media hora –quizá algo menos–, el desfile habrá llegado a su fin en la antigua escuela. Y, allí, ‘ánimas’ y allegados pondrán el punto final a la jornada compartiendo castañas asadas y chocolate con churros, gentileza de ‘El Embrujo de la Valduerna’. Y no veas cómo se agradece…