Ahora se lleva calificar a los demás, especialmente a los "amados líderes", como colocados al lado bueno o al lado malo de la historia. Por poner un ejemplo, la actriz americana asistente a los "Goya" que le dice al presidente Sánchez que él está al lado bueno de la historia. Como si la historia tuviese lados y como si tan solo unos pocos privilegiados conocieran cual es uno y cual es otro, cuando la historia, como bien sabemos, no se conoce hasta el final. de todo
Otra cosa es la poesía,Los poetas sí que deberíamos estar autorizados para terciar en el asunto de la capacidad de unos u otros para ejercer esta actividad, ya que se trata de algo inmediato, escueto, jocundo, e incapaz de evolucionar. Por ejemplo el encargado de anunciar al mundo la muerte del Ayatolah iraní Jamenei, tras el primer disparo de los proyectiles de Trump, lo hizo, gimoteando, lagrimeando, y con estos sublimes versos: "Bebió la dulce bebida del martirio" Solo por eso, un poeta que se precie, sobre todo si es "novísimo" o se encuentra en estado de emergencia, ya puede situar a ese hombre en el lado bueno de la historia.
Aunque en el galimatías de Trump y Netenyahu contra los "Ayatolats" resulte por ahora incomprensible para la mayoría de los mortales (lo mismo puede ser un enredo del israelí contra so mayor enemigo, que la disculpa del americano para controlar el petróleo) una de sus facetas es la total antagonía del mundo moderno en tre la forma meramente material de entender la historia, a esa otra de meter por medio a lo divino para justificar todo tipo de desmanes, no solo con el enemigo,, sino también con el próximo. Distintas formas de opresión, utilizadas por una clase social para tener oprimidas a las otras.
Cua sea el lado buena de la historia, en el arte si que llega a saberse, en la economía también, pero en el amor y en la política, depende... Y en el lado siempre los que se quedan lo hacen en el lado bueno y los que se van, se van en el malo por muy poético que lo pinten sus deudos y enterradores....
Otra cosa es que esta sociedad, inmersa en su mayoría en la llamada "adolescencia cultural sobrevenida" tenga que recurrir a los poetas, especialmente a los novísimos, para comprender que todo esto es policía. Policía, no política. Es decir: vigilar estrechamente al vecino que parece va almacenando muertos a escondidas ... Es decir, el poli bueno y el poli malo... Lo de siempre. Dejémonos de historias...