Iniciamos el tema con el viejo proverbio chino: «Tus hijos han nacido en otra época, no los límites a lo que tú aprendiste». ¿Habrá suficiente empleo para todos? Por supuesto que sí, pero hay que estar siempre preparado, ser flexible y dispuesto a aprender cosas nuevas. Los trabajos no desaparecen, se transforman: lo importante es adaptarse a los nuevos tiempos. Hoy nos preguntamos si hace 10 años alguien podía adivinar la aparición de puestos de trabajo en ciberseguridad, análisis de datos o ingeniería genética. Juegan un papel esencial, formando perfiles capaces de adaptarse y aprender continuamente, algunas instituciones educativas, como ‘Planeta Formación y Universidades’. Su declaración de principios es perfecta, a la vez que simple: «Creemos en el mérito y en el esfuerzo, en hacer realidad lo que nos proponemos y en impulsar carreras profesionales acompañando a los alumnos a lo largo de su crecimiento. Creemos en el liderazgo y en construir una comunidad orientada al progreso, la educación y la investigación». Actualmente las prioridades de trabajo están cambiando. Somos testigos de una evolución constante y de cambios vertiginosos del mercado laboral. Hay menos interés en la ingeniería mientras que lo relacionado con la salud está creciendo. Todo ello nos obliga a tratar de adivinar un futuro donde algunas profesiones se transformarán y otras muchas aparecerán. La revolución tecnológica está marcando las demandas profesionales y también las necesidades del mercado laboral. Se necesitan profesionales que sean capaces adaptarse a los cambios. La pregunta es clara: ¿Cómo nos anticipamos a las tendencias y nos preparamos para lo que nos viene encima? ¿Cómo capacitaremos a nuestros alumnos? Es evidente que la conexión entre el sistema educativo y laboral es más necesaria que nunca. La educación deberá adaptarse para cumplir las expectativas y conseguir las habilidades necesarias para el futuro. Los vaticinios son que el siglo XXI va a requerir nuevas competencias y habilidades de los jóvenes y de los nuevos profesionales. Me impresiona esta previsión: «el 65 % de nuestros actuales universitarios tendrá trabajos que no existen hoy». Es evidente que los estudiantes deberían preparase para esta realidad porque el futuro del trabajo buscará jóvenes que tengan habilidades transversales y capacidad de adaptación. Estas serán las claves para el éxito. Expertos en educación y recursos humanos coinciden en la importancia de preparar a los futuros profesionales para afrontar los retos del mercado laboral del siglo XXI. Hasta ahora en las entrevistas de trabajo lo que contaban eran nuestras habilidades técnicas o nuestras habilidades duras, las ‘Hard Skills’, que vienen a ser los conocimientos adquiridos a lo largo de nuestra formación tanto académica, como laboral. Sin embargo, se ha producido una ‘revolución’ en la selección de personal, puesto que una persona, que posee muchos conocimientos, no siempre es capaz de desarrollarlos en equipo o no consigue comunicarlos para la toma de decisiones en un proyecto. Por esta razón «las habilidades duras o hard skills conseguirán entrevistas, pero serán las habilidades blandas o ‘soft skills’ las que conseguirán un trabajo». El futuro del mundo laboral será buscar jóvenes que cuenten con estas habilidades blandas: capacidad de respuesta, resolución de conflictos, creatividad, pensamiento crítico, adaptabilidad o colaboración.
La educación deberá ser lo suficiente abierta para adaptarse a esta situación cambiante. Los profesores deben guiar a sus alumnos por el camino más adecuado y los alumnos deben ser flexibles y estar siempre «preparados y listos para aprender».
El año pasado, yo entrevistaba a Pablo Álvarez, el futuro y flamante astronauta leonés, en el boom de su nombramiento. Yo le preguntaba: ¿Cuánto has tenido que estudiar? ¿Por qué crees tú que te han seleccionado? Su respuesta va en la línea de este artículo: «No todo ha sido estudiar porque yo he tenido una vida bastante normal y he hecho mucho deporte y viajes. Lo importante es saber compaginarlo todo. Esas cosas están muy valoradas en el proceso de selección. Ellos buscan a alguien muy completo, que tenga aficiones, que haya hecho deportes de distinto tipo, que sea muy curioso, que haya vivido con personas de otros países, que haya viajado, porque al final vas a tener que convivir seis meses en una lata de aluminio. Vas a tener que trabajar con ellos, habrá momentos de tensión y tienes que saber gestionar eso con personalidad y cordura». Lo que más se valora, también para ser astronauta son las habilidades blandas.
Compañeros profesores, «nos han cambiado el balón y tenemos que adaptarnos al cambio, si deseamos ganar». Repito la moraleja de mi último artículo sobre este tema: «Las ‘soft skills’ serán decisivas a la hora de obtener un empleo y la clave para que nuestros hijos consigan más del 50 % de los nuevos trabajos que ni siquiera existen en la actualidad».