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Alfonso Paso, un centenario olvidado

15/02/2026
 Actualizado a 15/02/2026
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Dentro de los escritores españoles que este año, caso de seguir con vida, hubieran cumplido cien años, no podía faltar el nombre de Alfonso Paso (1926-1978). Además de contar en su haber con varias licenciaturas, simpatizar con el partido ultraderechista Fuerza Nueva e incorporarse en 1972 a la vida política española en calidad de Jefe de Prensa del Ministerio de Obras Públicas, Paso fue, sobre todo, un prolífico autor teatral. Sin duda, el comediógrafo más famoso de la posguerra española. Tanto es así, que el gran dibujante Antonio Mingote diseñó un chiste en el que, ante una cartelera repleta de obras de Paso, el marido pregunta a su mujer: «¿Qué prefieres para esta noche, cine o Alfonso Paso?». Por poner una fecha, en 1968 Paso ya gozaba de enorme popularidad, manteniendo nada menos que siete obras en cartel en siete teatros de Madrid, con tres funciones diarias. Este éxito teatral tiene mucho que ver con el hecho de que parte de sus obras fueran llevadas al cine. También algunas de ellas han sido traducidas a 24 idiomas, siendo el primer autor español vivo que se estrenó en Broadway en 1963 con la comedia ‘El canto de la cigarra’, de las más preferidas por Alfonso Paso.

Sin embargo, en su conjunto, la obra de Paso no solo está hoy ignorada, sino denostada. Porque su trayectoria literaria es la constatación de que entre la cima y la sima no hay apenas distancia. Siendo un caso de extraordinaria fecundidad y éxito comercial sin precedentes –llegó a ser autor de más de 200 obras y representación simultánea en Madrid del número antedicho de piezas teatrales–, contrastando con su grado de calidad: el oro se unía a la ganga, lo original a lo mostrenco, a lo fácil y a lo convencional. Es por ello que su calidad artística ha sido muy cuestionada. Él mismo reconoció que el público que acudía a sus obras tenía gustos mediocres.

Paso alcanzó la fama a través del género ligero inundando los escenarios teatrales de tragicomedias, comedias, sainetes dramáticos y obras de denuncia social. No obstante, los críticos, lejos de halagar la facilidad e insistencia con que componía sus obras, no le perdonaron nunca el hecho de escribir para lograr un efecto inmediato ajeno a la buena literatura. Al igual que hiciera Jardiel Poncela, fuertemente influenciado por él, Alfonso Paso erigió el humor en el verdadero protagonista de sus obras, basándose en recursos verbales de gran efectismo y de personajes marcadamente caricaturescos.

Inició Paso su carrera teatral a mediados de la década de los cuarenta, en 1946 con ‘Un tic-tac de reloj’. Posteriormente escribió las tragicomedias ‘Sueño de amor en la solapa (48 horas de felicidad)’ y ‘Juicio contra un sinvergüenza’, obras de 1952. Algunos años después estrenó una de sus obras más significativas ‘Una bomba llamada Abelardo’, a la que siguieron ‘Sierva maldita’ (1954), ‘Los pobrecitos’ y ‘El cielo dentro de casa’, tragicomedias compuestas en 1957 que obtuvieron el Premio Carlos Arniches y el Premio Nacional de Teatro.

Entre las obras más destacadas pertenecientes a su etapa final se encuentran: ‘Aurelia y sus hombres’ (1961), por la que obtuvo el segundo Premio Nacional de Teatro; ‘Las que tienen que servir’ (1962) Premio María Roland; ‘Sí, quiero’ (1965) Premio de la Crítica de Barcelona; y, finalmente, ‘La zorra y el escorpión’ (1977), una comedia en dos actos ambientada en Inglaterra, dirigida por un italiano y un cubano e interpretada por dos ecuatorianos. Además de estos galardones, Alfonso Paso recibió en 1981 la Encomienda de Isabel la Católica; la Medalla del Trabajo en 1973 y el Premio José Antonio de Periodismo en 1977. Falleció en Madrid, donde había nacido, en 1978, a los 51 años de edad víctima de un cáncer.

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