Confieso que al principio achaqué al descuido de los jardineros descubrir entre esos parterres de flores multicolores la invasión de malas hierbas, cardos, que crecían al libre albedrío malogrando la colorida uniformidad de las flores plantadas. Pero luego pensé en lo desafortunado que resulta ese término: malas hierbas.
Algunos consideran que lo son esas margaritas silvestres que eclosionan en pequeñas comunidades cuajando de deliciosas alfombras los paseos verdes que nos salen al paso en cualquier rincón descuidado de la ciudad o del campo.
Pero recordé haber visto ese descuido buscado en ciudades tales como Nueva York, Paris o Munich. Les llaman jardines silvestres o naturalizados y no buscan tanto el control sumiso y uniforme, sino una integración estética de lo plantado con lo salvaje. Quizá en eso consista el arte: en integrar lo diverso otorgando una nueva mirada al entorno.
Y en un entrono diverso, más allá del río, ha surgido el barrio de los artistas, un barrio recorrido por la espina dorsal de una vía del tren que ha querido tomar un colectivo de creadores que inundarán el entorno de San Francisco de la Vega durante doce horas sin interrupción. Arte por doquier que saldrá a la calle exhibiendo sus pétalos creativos en exposiciones y venta de obras, talleres para todas las edades, sesiones musicales, danza en vivo, pintura en directo.
Un barrio situado al otro lado del Río Bernesga, por donde camino cada día mientras observo la diversidad que cuaja sus calles en un cruce de culturas, religiones y sentires diversos.
Lo que se va a mostrar el próximo domingo, 22 de junio, al vecindario y a los que se quieran acercar a disfrutarlo, serán las propuestas de esta primera feria al aire libre que contará con la colaboración de la Parroquia de San Francisco de la Vega. Como parte de esta colaboración, el Bar Social La Vega, ubicado en el recinto parroquial, permanecerá abierto desde primera hora de la mañana y durante toda la jornada. Un espacio en un rincón que parece un pequeño oasis oculto para la vista de la mayoría rodeado de plantas en remanso que crecen al abrigo de los muros de la Iglesia. En este Trastevere leonés se podrá incluso bailar al declinar la tarde, a eso de las siete con mi motivadora profesora de baile: María Casares, que dirigirá un taller de Lindy Hop, seguido de una sesión de baile social al ritmo del swing, para todas las edades.
Será delicioso pasar un día entre artistas y ver actuar a María, que es capaz de hacer bailar a toda una alfombra repleta de margaritas.