En la Edad Media, los juglares cantaban gestas y hazañas en las plazas de pueblos y ciudades; y, en estos días, son los partidos políticos los que nos cuentan sus virtudes –todo son virtudes, por supuesto–… y, de paso, las carencias –todo son carencias, claro– de los rivales. Nos envían sus cartas, como si fuéramos los Reyes Magos, en las que todos nos piden –por cierto– el mismo ‘regalo’: el voto. Y tratan de llegar a nosotros de todas las maneras posibles, desde carteles o anuncios en medios de comunicación –no te digo ya en redes sociales, que echan humo…–, hasta salir a nuestro encuentro, en la calle, con una gran sonrisa…
Intentan convencernos de que su opción es la mejor –y con mucho, ni que decir tiene–, con eslóganes llamativos y mensajes precisos; entrando en olor de multitudes –aunque esas multitudes, siempre a favor de obra, no sean especialmente numerosas…– en mítines y actos públicos, o en debates –a los partidos a los que les dejan, claro–, en donde es fundamental acertar con las palabras… Y mirando siempre lo que dicen las encuestas… que si son favorables es que están bien hechas pero, en caso contrario, entonces no sirven…
El domingo tenemos una cita con las urnas. No dejes de acudir; supongo que no haga falta que te recuerde la importancia que tiene tu voto… El tuyo, el mío y el de todos los leoneses decidirán quienes serán los trece representantes de esta provincia en las Cortes de Castilla y León, los que han de defender los intereses de esta tierra en el parlamento autonómico durante –previsiblemente– los próximos cuatro años. Eso –los procuradores por León– es lo que elegimos, que a veces parece que se nos olvida; y no es, desde luego, ninguna broma…
Piensa bien tu voto. Valora la trayectoria de unos y de otros, y qué es lo que priorizan las diferentes opciones políticas –que siempre hay sorpresas–…; y, ya no te digo que te estudies en profundidad los programas electorales pero, vamos, qué menos que echarles siquiera un vistacín, ¿no te parece?