Abre tus hojas

21/04/2026
 Actualizado a 21/04/2026
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Por encima de las posibilidades de cualquiera tengo historias por leer. Encabezan la lista aquellas que quien las escribe me sirve a la mesa con mantel de domingo, como quien cocina el mejor plato de su lista de chef urbanita solo para disfrutar de ver el retrato de un estómago agradecido en la sonrisa tatuada en la cara de  un amigo. Son esas hojas de carne y hueso las que me atraen tanto que a veces me reprocho el no dejarlo todo por compartir con ellas una mirada apasionada. Ahora que Ponferrada viste sus entretelas de fachadas de papel con ojos, se hace difícil escoger menú. Tal vez por eso se han cedido los fogones a nuevas maneras de dibujar historias, otras vestimentas no tan livianas por no venir envueltas en pluma y letra. La moda se ha hecho con la ciudad como si todos fuéramos hijos de los grandes diseñadores conquistados por sus toques extranjeros, que siempre le ponen la tilde cuando hablamos de pasarelas. Como si París o Roma nos fuera a la zaga y fuéramos los hijos, los ojos y las hojas del carbón el flautista de Hamelín. Los escaparates bercianos se descosieron para hilvanar una tira de sueños que hizo que se desencadenaran más hojas que leer. Puede que las propias, en las que venimos envueltos y por las que nos dejamos atrapar. No queda otra que leernos entre costuras o con los descosidos que nos haya ido dejando el patronaje de la vida. Agujas y libros levantaron la mano para pactar abrirse a los ojos y las hojas y dejar que la ciudad cogiera ritmo escalando cualquiera de sus dos vertientes. La brújula no quiso caprichos, se dejó al peso de ambas y las dos tuvieron su respuesta. Y nos enseñaron que convivir se aprende, se enseña y deja poso. Que dos disciplinas paridas de materias primas tan dispares pueden encender un foco de atracción que las ilumine con la misma intensidad. El olor a telas, el ardor del folio, dos lenguajes que no se han hecho reproches y eso se ha contagiado hasta el punto de marcar pauta. Ponferrada ahora es fashion y poeta. Es dentro y fuera, lo que te viste, lo que te puebla. Otro paseo entre cuentos hace abrir las hojas propias en un resumen de lo que no se puede dejar pasar, la sensación de que Ponferrada quiere marcarse el paso a sí misma, y puede, abrazada a lo que es. Nos estamos leyendo por dentro, nos estamos sacando hacia afuera. Por fin, nos lo estamos creyendo.
 

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