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Abrazo de Sol y Luna

Periodista
12/08/2026
 Actualizado a 12/08/2026
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Bromea a menudo quien mañana me relevará en este mismo espacio del periódico, mi amigo Alfonso Martínez, con que se perdió el gol de Iniesta en el Mundial de 2010 por ir al baño. Algo parecido me sucedió a mí el mes pasado con el de Ferran Torres, puesto que un interminable trago de agua impidió que mirase a la pantalla en ese instante irrepetible. Estaba seco, mucho, después de cruzar corriendo un León completamente desierto antes del inicio de la prórroga.

«Elige bien con quién verás el partido porque se convertirá en un recuerdo para siempre», repetían distintas publicaciones en los días previos al España-Argentina. Tomando al pie de la letra el consejo, en un síntoma más de mi incurable indecisión, opté por ver la primera parte con mi novia y la segunda mitad con dos buenos amigos con los que acostumbro a quedar para el fútbol. El empate a los 90 minutos no entraba en esos cálculos y, por superstición, por intuición y porque sí, decidí volver a sufrir la prórroga de la final con Laura. Aquí de nuevo unas disculpas, como las que en su momento fueron aceptadas, a mis queridos Edu y Óscar.

Hoy es otro de esos días en los que pensar bien con quién generar un recuerdo único y, una vez más, para el tan fugaz como esperado eclipse total de Sol vuelvo a elegir a la mujer que justo dentro de un mes, si Dios y ella quieren, se convertirá en mi esposa. Un 12 de septiembre para el que he desistido de cualquier posible discurso sensiblero o de lágrima fácil por considerarlo reiterativo de cada «te quiero» y de cada gesto de atención o cariño que comparto en el día a día junto a Laura. Por creer, como tantos otros antes, que ni las bodas ni las palabras alcanzarán jamás para expresar un sentimiento genuino, una gratitud plena, un amor verdadero. Por tanto, solo ante la extraordinaria singularidad del evento astronómico de esta tarde, creo que no habrá hasta dentro de varios siglos otra ocasión tan propicia como esta para ese breve intento de dar voz a lo que no lo tiene y para dejar el corazón en una página de periódico.

Laura es la persona más especial que existe y nada deseo tanto en este mundo como que sea feliz, como que todo lo que un día soñó pueda convertirse en realidad. Mi único patrimonio es su alegría. He llegado al punto de amar tanto sus defectos como sus virtudes y saber que puedo contar con ella me da la serenidad, las ganas y el convencimiento de querer pasar el resto de mis días junto a ella: un ser humano inimitable y precioso, que en ningún pasado ni en ningún futuro podrá darse de nuevo. La mejor compañía. Cambio de voz para dejártelo tan claro como pretendo: Que gracias por tanto, que a por lo que venga, que si alguna vez te hago daño nunca será a propósito, que me gustaría hacerme viejo de tu mano, que eres mi vida.

En este día imposible con dos ocasos, Laura y yo también nos abrazaremos como el Sol y la Luna. No sé quién es cada cual y tampoco me importa... Solo que en esta tierra que nos vio nacer, por un instante que aspira a ser eterno, seremos uno. Seremos juntos. Seremos, entre la oscuridad, un inquebrantable abrazo de luz.
 

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