Lo de vivir en el pueblo sin ser pueblo está en auge. Vives en un pueblo pero no cooperas con los servicios que éste te brinda, escolarizas a tus hijos en un colegio en la capital porque «total de la que voy a trabajar los traigo y los llevo», utilizas el servicio de guardería (perdón, escuela infantil) también en la capital por la misma razón, compras en las grandes superficies de la capital mientras que le das ‘like’ a las publicaciones que defienden el mercado de proximidad. Vives en el pueblo, pero no eres el pueblo. Nuestros servicios básicos tiemblan pero no por falta de gente sino por abundancia de ignorantes o individualismos.
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