Hoy será el último día para comprar la prensa en el kiosco de Rosa, en la Plaza de la Inmaculada, el último vals, el día que cerrará el último kiosco de calle de la ciudad de León. No es una jubilación porque Rosa es joven aunque lleve 26 años tras el ventanuco, con su sonrisa permanente y sus buenas palabras para los clientes, que además son vecinos y amigos de toda la vida, pero que se han ido yendo... Algunos al otro barrio en sentido figurado, otros han cambiado de barrio literalmente, muchos se han mudado a las residencias de mayores.... Y nadie por debajo de 40 tacos coge el relevo.... 20 periódicos diarios menos en el último mes que se dice rápido, el signo de los tiempos, el lento fin de una época y el reflejo de una sociedad donde la digitalización es una ola que arrampla con todo, una lenta agonía que en este caso ha llegado a su fin. Cómo siempre, los buenos momentos y recuerdos pesan más, y se resumen en la gente que ha pasado estos años por el kiosquín de Rosa, las relaciones humanas, que la han hecho una experta escuchadora, una excelente socióloga y conocedora del ritmo de la calle, de las idas y venidas de funcionarios, políticos, jubilados, repartidores, tenderos... Claro que también están los madrugones para «montar el chiringuito», no poder tomar el café con calma como el resto de los mortales, no disponer de un baño, el frío, el calor... Te echaremos de menos Rosa, por tu manera de ser, por el brillo de tus ojos, por todos estos años de escuchar a tus clientes/amigos, por tus palabras y tus buenos deseos. ¡Buena suerte!
