Transición justa, en Villadangos

Alejandro Campillo Pestaña
19/01/2026
 Actualizado a 19/01/2026

El pasado 28 de noviembre expresaba en estas mismas páginas la envidia sana que me producía la estrategia del Gobierno de España de apostar por una transición justa de verdad en el territorio circundante a la central nuclear de Almaraz, próxima a su cierre.

Va poco más de un mes que reflexionaba en voz alta sobre la necesidad de que el Gobierno de España apostara con sus propias palancas de inversión por las cuencas mineras, que casualmente son el territorio más fértil electoralmente para los partidos que componen el Gobierno de Pedro Sánchez, pero este martes la buena noticia que ese mismo Gobierno tenía para la provincia de León obviaba, otra vez, el compromiso que proclaman incansablemente de transición justa para las cuencas mineras y de estrategia contra la despoblación.

El acuerdo entre Indra y Edge Group, avalado por el Ministerio de Defensa, para el establecimiento de una fábrica de drones de uso militar en el Polígono Industrial de Villadangos es una bofetada más del Gobierno a las cuencas mineras, demostrando que a la hora de la verdad y cuando se acuerdan de territorios periféricos como León solo se apuesta por las áreas urbanas.

Este anuncio deja en evidencia la nula capacidad de los representantes de la ciudadanía del territorio minero, de los diputados y senadores por la provincia que sostienen al Gobierno, además de la nula sensibilidad para con su tierra de la Secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, que oriunda y ex oncejala de Fabero.

Tras decisiones como esta, que demuestran la nula estrategia territorial de los partidos del gobierno, si también de Izquierda Unida, es difícil imaginar cómo pretenden las administraciones hacer atractivos los territorios mineros a empresas privadas si los proyectos patrocinados por la propia administración nunca llegan siquiera a plantearse su establecimiento en cualquiera de las cuencas de la provincia.

Dentro de unos meses volveremos a ver algún desfile de cargos públicos venidos desde Madrid por unas horas a vendernos la justicia de la transición del carbón hacia la nada, diciendo que próximamente se materializarán proyectos de inversión, al tiempo que se levantará una nueva factoría en Villadangos avalada por el Gobierno de España.

Y dentro de unas décadas, cuando ya sea demasiado tarde, algún informe oficial reconocerá el error estructural de no haber diversificado la actividad industrial por el territorio al tiempo que se lamentará de las estampas postsoviéticas que transmitirá el paisaje de Fabero a Valderrueda.

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