Si tuviéramos que elegir un sitio donde hubiésemos pasado los mejores momentos entre amigos, amores, familia o desconocidos creo que en la memoria de la mayoría estarían los bares. Lugares de encuentro, de risas, de emotivos llantos trasnochados,acaloradas discusiones que arreglan países o dan la alineación infalible para ganar un mundial, testigos cómplices de susurros clandestinos. Lugares con vida propia. Pero desaparecen.
Desaparecen como desaparecieron las pescaderías, la tienda del barrio o el zapatero. Se los come básicamente el mismo sistema que se comió a estos con alguna diferencia Por un lado cada vez hay mas cadenas-franquicia con una estructura de negocio muy lineal, impersonal en la estética, impersonal en el trato e impersonal en sus productos. Luego están los grandes locales que sin ser franquicia ‘pueden’ permitirse tener grandes plantillas de dos turnos. Y digo ‘pueden’ por que eso es muy relativo. Normalmente son personal mal pagado y mal tratado que tiene como resultado malas caras, mal servicio y personal nuevo cada quince días o cada mes y el cliente lo nota. Nos queda el bar de barrio, el de siempre, salvando las distancias temporales. El que atienden los propietarios o con uno o dos empleados que se las tiene que ingeniar para repartirse las dieciséis o dieciocho horas diarias para que todo funcione. Estar una o dos horas antes de las ocho de la mañana preparando tortillas, bocadillos, callos, patatas, albóndigas, mejillones, picadillo, cocido, alitas etc –«¿solo tienes eso?». A media mañana cambio de oficio, ahora eres administrativo. Discute con el gestor discute con el banco discute con el ayuntamiento y date prisa que empiezan los vinos. Con su tapa.
¡Ay, la tapa!, principio y fin de la hostelería en León (impuestos aparte). Lo que ha sido identidad leonesa disfrute de leoneses y visitantes, se está comiendo buena parte de los pequeños negocios hosteleros. Se ha convertido en un «a ver quien da más», y como no lo des… En cualquier local tenemos, mínimo, cuatro o cinco tapas a elegir que son gratis, que no obligatorias, pero, ay si no. Nos hemos acostumbrado a que nos den de comer y tiramos un negocio abajo si solo nos dan una rodaja de chorizo con pan. A mi personalmente me basta para tomar un vino, comer es otra cosa y ademas seguro que seria mas barato tomarte ese vino.
Yo quiero seguir disfrutando de estos bares de barrio en el que conoces al personal que te atiende, te conoce, conversa contigo, discutes, te ríes en fin…, eso son los bares. Un lugar de recreo.