Personas que quedan en tierra de nadie

Francisco Pastor
26/12/2014
 Actualizado a 22/09/2016
Deseo exponer el caso de mi hermana y dar a conocer la falta de compromiso por parte de los Servicios Sociales en casos como este. Con 51 años, divorciada, desde el 2005, con una hija de 11 años en custodia compartida y otra de 23 años independizada, le diagnosticaron un 39% de discapacidad de carácter psicológico e intelectual. Actualmente no recibe ninguna prestación económica, excepto la cantidad asignada por la hija menor de edad (algo más de 300 euros).

Mi hermana realiza cursos para desempleados, pero sin éxito laboral, y es atendida por la asistenta social de la zona y por el coordinador en la oficina del SOC, donde la asesoran. A su carácter pasivo se añade, en mi opinión, la escasa profesionalidad tanto en la asistencia social como de la SOC.

A estos centros acuden personas con problemas que necesitan la total e íntegra colaboración, ayuda, seguimiento... Si en casos tan particulares no lo pueden gestionar los organismos competentes, deberían buscar una solución. Sé que hay casos más dramáticos, pero no por eso el suyoes de menor importancia. Todo el mundo tiene derecho a un trabajo y a una vivienda digna. Ella tiene vivienda gracias a nuestro hermano mayor. Ahora le urge un trabajo continuado y adaptado. No está sola, somos cuatro hermanos, pero tenemos nuestras vidas, familias y problemas.

En los últimos diez años, ella ha vivido con el dinero que le pagó su exmarido por su parte del piso, pero ya se leha acabado. Hace un mes que acude al Banco de Alimentos. Quiero denunciar la falta de apoyos para estas personas como mi hermana, en tierra de nadie; de nadie que las ayude.

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