Iglesias y Rivera: del ‘fair play’ al ataque y los reproches

C.R.
07/06/2016
 Actualizado a 30/08/2019
Jordi Évole lo volvió a lograr: un cara a cara con los dos políticos de moda del panorama político-social español. Un programa que prometía ser, por una parte, un éxito absoluto a nivel de audiencias, y por otra, una plataforma constructiva para conocer mejor cómo enfocaban el 26-J los partidos revelación de las pasadas elecciones. Así pues, toda la atención estaba puesta en qué propuestas nos brindarían esta vez Iglesias y Rivera. Había mucho en juego.

El resultado, sin embargo, fue un tremendo fiasco. Lejos quedó el ‘fair play’ del programa del bar del Tío Cuco. El buen rollo, desde la obvia distancia ideológica que hay entre ellos, se desvaneció en un instante. Todo fueron reproches, cortes e interrupciones. Incluso a Évole, que era el moderador, se le veía claramente incómodo y sobrepasado por el transcurso del debate.

Quizás esa era la estratégia, no dejes hablar al contrincante cuando tenga buenos argumentos. Si Rivera dice «programa económico», diga usted «viaje a Venezuela». Si por lo contrario, Iglesias dice «desigualdad», diga usted«comunista». Los temas realmente interesantes se silenciaron con la batalla de trincheras y de siglas, una pena. Y con tanta tensión, por supuesto, no es de extrañar que Rivera sudase toda la camisa al más puro estilo Camacho.

La verdad es que nadie se cree que el comportamiento de ambos políticos no estuviera preparado. Sabían los puntos débiles del contrincante, y no querían perder la oportunidad de atacar. Lo que les llevó a una clase de pelea de bar que a nadie le interesaba ni un pelo.

Ahora bien, ¿qué sacamos los votantes con este cara a cara? Muy poco, incluso nada. Nos quedó claro que las heridas de la pasada campaña electoral siguen abiertas y que el buen diálogo y el talante estan muy lejos.
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